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Irrumpen universitarias en aula donde Seymur Espinoza impartía clase para denunciar su violencia sexual

Por Frida Matha O’nvres* y Ma. Bruha Rebel de Cuore*

Al ritmo del tambor, colectivas de mujeres y estudiantes de la UNAM, víctimas de acoso, hostigamiento y violencia sexual por parte del catedrático Seymur Espinoza Camacho, realizaron un escrache el día 27 de abril, alrededor de las 12:15 horas, mientras éste impartía una clase en el salón D203 de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS), dejando clara su exigencia: que este macho acosador vestido de académico sea expulsado de la máxima casa de estudios.

“¡A expulsar, a expulsar, al violento de la de UNAM! ¡Fuera Seymur por acosador!”, gritaban las denunciantes, mientras el profesor se sentaba sobre el escritorio del aula mirando su reloj y hacia la puerta, donde se encontraba el grupo de denunciantes.

Alumnas de la FCPyS que lo conocen afirmaron que estaba nervioso y que, pese a tomar una postura de aparente templanza, en realidad intentaba ocultar su miedo: “estamos invadiendo su espacio, tiene miedo de que se le exija a la institución su expulsión”, comentó para La que Arde una de las activistas.

Según informó Políticas Medio, durante la protesta “…el profesor pidió a un par de alumnas que cerraran la puerta, acción que fue impedida por las manifestantes. Cuando finalizó el acto, las feministas se retiraron sin ningún incidente. Acto seguido Espinoza Camacho mandó a un pequeño grupo de alumnas para que retiraran los carteles colocados”.

¿Cómo opera este macho?

Desde el año pasado, estudiantes sobrevivientes de la violencia sexual de Seymur han atravesado un proceso de empoderamiento a partir de la denuncia pública contra este profesor, cuyo primer paso fue compartir sus testimonios a través de La que Arde. Poco después, conformado por alumnas y ex alumnas de la UNAM, el Colectivo Universitarias Libres de Acoso surgió cuando varias estudiantes cayeron en cuenta de que no eran las únicas sobrevivientes de la violencia sexual de Seymur Espinoza, y de otros profesores, ya que, al parecer, en “la máxima casa de estudios” existen muchos “Seymures”, hombres que se construyen como personajes “exitosos” y con “poder” para, por ejemplo, hacer creer a las estudiantes (como lo hace Seymur Espinoza a través de su consultora “Seymur Espinoza y Asociados”) que al ser sus colaboradoras tendrán “el trabajo de sus vidas”. Sin embargo, lo que obtienen las jóvenes estudiantes es abuso de poder, el cual se ejerce de manera sistemática en todos los ámbitos contra las mujeres, no sólo en el universitario.

Como ha quedado claro en los testimonios, y como confirmaron las denunciantes a La que Arde finalizado el escrache, Seymur selecciona mujeres estudiantes de cierto perfil: en su mayoría jóvenes originarias de otros estados que se encuentran en una situación económica precaria, a quienes después halaga por su buen desempeño académico e invita a trabajar en sus proyectos de investigación, aprovechando los espacios a solas con ellas para acosarlas, intentar besarlas y tocarlas.

Dentro del ambiente universitario, el profesor Espinoza construye una imagen apelando al recurso de la lástima para ganar la confianza y la compasión de las estudiantes, para lo cual les cuenta sobre su vida pasada, asegurándoles que él llegó a la Ciudad de México sin saber, si quiera, hablar español, y que utilizaba huaraches por necesidad y no por moda. De hecho, según refieren las denunciantes, hasta su nombre tiene historia: Seymur cuenta que su madre trabajaba como empleada del hogar en casa de una familia adinerada, y que cuando se embarazó sus empleadorxs (quienes apreciaban a la madre) le propusieron ponerle “Seymour”, nombre de origen francés, a su hijo. Sin embargo, la madre, al no saber cómo se escribía el nombre, lo inscribió en el registro como “Seymur”, hecho que le avergüenza al profesor. Estas y más anécdotas son las que utiliza este hombre para manipular a las mujeres estudiantes y lograr sus objetivos con ellas.

Unidas somos más fuertes

Las denunciantes que sobrevivieron a la violencia de Seymur aseguran que el proceso de denuncia pública, y sobre todo el escrache, han sido actos catárticos a través de los cuales han recobrado su dignidad y coraje, ya que comparan su actuar y sentir de años atrás con el de ahora: aunque antes evitaban a su agresor, ahora se paran frente a él sin miedo. Para ellas es necesario alzar la voz y buscar justicia, así como advertir a otras estudiantes de próximas generaciones sobre el modus operandi de este profesor.

“Es inaceptable que en nuestra máxima casa de estudios tengan como académicos y educadores a ACOSADORES SEXUALES”, rezaba la denuncia del Colectivo Universitarias Libres de Acoso, que se podía leer en los letreros que se pegaron en el salón de Seymur Espinoza y en el pasillo del edificio D de la FCPyS.

Asimismo, en un pronunciamiento publicado en la página de Facebook de la Colectiva, sus integrantes detallaron que “no existen las condiciones suficientes para emprender acciones por la vía jurídica ante las autoridades universitarias, ya que se pone en riesgo la integridad de quienes denunciamos”, con ello refiriéndose específicamente al Protocolo de Atención de Casos de Violencia de Género de la UNAM, que, como detalla el artículo publicado en La que Arde el pasado noviembre, viola al menos de 33 formas los derechos humanos de las mujeres.

Este tipo de violencia institucional, ejercida por docentes y funcionarios públicos, es inaceptable y viola tanto leyes nacionales (Constitución Política, Artículo 259 Bis del Código Penal Federal y la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia) como tratados internacionales ratificados por el Estado mexicano (CEDAW, Convención de Belem Do Pará) donde se compromete a garantizar a las mujeres una vida libre de violencia y a trabajar para erradicarla, prevenirla y sancionarla en todas las instancias públicas.

En este caso la UNAM está siendo omisa al no crear verdaderas vías jurídicas de justicia en los casos de violencia de género ejercida por sus académicos y trabajadores contra las alumnas, como es el caso Seymur Espinoza, en cuyo caso, como en el de Marcelino Perelló Valls, las mexicanas seguimos a la espera de que la universidad se pronuncie y tome cartas en el asunto.

¡YA BASTA DE VIOLENCIAS MACHISTAS EN LAS UNIVERSIDADES!

*Se han utilizado seudónimos para salvaguardar la seguridad de las autoras.

 

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