cielo

Cuando de noche miramos al cielo. Por Lestreya

¿Por qué encontrarnos con la astrología hoy?

Entre otros misterios, la astrología muestra un código astral único para cada persona en donde se abre este mapa relacional mandálico de flujos y tensiones planetarias, entre la conciencia de la vida, el cosmos y la experiencia humana, que se comunica entre sí mediante la psique y el cuerpo.

La astrología es un lenguage fascinante de la conciencia, del cosmos y de la experiencia humana en la Tierra muy antiguo. Existen registros en cavernas de los ciclos de la Luna que datan más de 25 mil años; aunque la astrología occidental como la conocemos hasta ahora ha sido una herencia principalmente de la gente de Babilonia, India, Grecia y Roma hace al menos 5 mil años.

Así que, el misterio milenario radica en que, de acuerdo con el emplazamiento del sistema solar interior en relación con el exterior, si lo conociéramos, podríamos descifrar el servicio al que bajamos a crear y manifestar en la Tierra, así como liberar y comprender aspectos personales y colectivos que nos lleven a conectar con un sentido de vida más profundo y significativo del que propone la cultura de la dominación.

Las ventajas de la astrología en el presente.

Esta herramienta de autoconocimiento y de balance interior nos regala innumerables ventajas, algunas muy personales otras colectivas. Por ejemplo, en mi experiencia, me ha permitido afinar las energías planetarias de mi sonido, para sentirme, comunicarme y expresarme en resonancia con mi servicio y deseos profundos de vida.

Cada día encuentro el gozo de conectarme con un sentido más significativo. Voy liberando a la psique y al cuerpo del dolor emocional que obstruía el diálogo con mi creatividad y manifestación responsable. Voy incorporado con voluntad a la conciencia sabia que me habita, estableciendo un canal de comunicación empático con mi universo interior y exterior.

Además, conocer el código astral de mis relaciones significativas me ha mostrado el camino del fluir en los vínculos con mayor compromiso, aceptación, apertura, curiosidad, compasión, amor y respeto.

La relación entre la psique, el cuerpo y la astrología.

La astrología, junto con otras filosofías profundas del estudio de la conciencia de la vida viva en la Tierra, como el Shivaismo de Cachemira [1]por ejemplo, nos cuentan que las seras vivas y las personas venimos de una totalidad infinita que nombramos desde el intelecto y el lenguaje como conciencia absoluta.

Y así la nombramos para imaginar desde el pensar, que la percibimos, la sentimos y nos comunicamos con ella. Esta conciencia absoluta está viva y es en la Tierra que, simplemente por jugar, se incorpora en un cuerpo vivo de cualquier forma para animarse en una conciencia aparentemente individual, corporal e inteligente que le permite comunicarse consigo misma para seguirse conociendo y evolucionando desde ahí.

Esto lo hace desde una fragmentación particular, en la que parece que se separa de la fuente para reconocerse y nombrarse a sí misma mediante el apoyo de los cerebros y los cuerpos individuales, ofreciéndose a sí misma en cada experiencia humana o viva, una forma específica de experimentarse y de sonarse, única, irrepetible e insustituible.

Es decir, de manera permanente estamos viviendo una experiencia mandálica que no depende del tiempo lineal ni del orden humano, sino del cósmico. Sin embargo, es en la experiencia corpórea lineal en la Tierra, del tiempo hacia adelante, sobre todo desde la humana, en la que ésta misma conciencia absoluta decide evolucionar para seguirse conociendo, fragmentándose a sí misma, sintiéndose-pensándose con las palabras y el lenguaje para comunicarse y comprenderse en interrelación con otras. Entonces, todo el tiempo estamos experimentado de forma simultánea, a la conciencia absoluta (cósmica) y la fragmentada individual (cósmica-humana) que somos. 

Cuando propongo que la astrología es una herramienta que propicia esta conexión entre la experiencia humana, el cosmos y el cuerpo, no significa que estemos divididas; sino que, sentirnos y pensarnos humanas, sobre todo desde la personalidad de la cultura occidental, nos permite utilizar la información de la fragmentación de la carta natal, precisamente para observarnos, descubrirnos y afinarnos en sintonía con la totalidad.

Sin duda, este es otro misterio de la vida que nos envuelve en la dicha de podernos pensar, sentir, comunicar y observar desde la totalidad y la parte. El eje Sagitario-Géminis nos muestra que nunca estamos separadas de la fuente, pero el camino del Sol-Luna en la Tierra, es un camino de sonido particular, individual, que nos obliga a fragmentarnos y a experimentarnos en una aparente dualidad o juego de clasificaciones, porque hay un servicio que realizar en la Tierra único, desde el gozo de honrar y preservar la vida.  Finalmente, cuando el cuerpo individual muera, regresaremos a la fuente de la que nunca nos hemos separado.

Entonces, para habilitar esta comunicación con la conciencia de la vida, el cosmos y la experiencia humana en la Tierra, convienen una psique y un cuerpo capaces de establecer este diálogo transformador, empático con las narrativas traumáticas de la personalidad, para que, poco a poco, como la voluntad del agua, se vaya filtrando el mensaje de nuestro código que, por un lado, desmantela la sobre identificación con la cultura, con la personalidad del trauma, y por el otro, experimenta y expresa con el cuerpo consciente y presente, esta relación real con la conciencia absoluta en conexión virtuosa con su fragmentación en la Tierra, con las personas, con las seres vivas y con el cosmos.

Cuando estudiamos astrología, además de adentrarnos a comprender su lenguaje de símbolos y significados, la visión de lo que pienso-siento-comunico que soy conmigo y con el resto, acerca de mi vida y de mi historia, cambian por completo. Voy capacitando a mi pisque y a mi cuerpo para pensarse y sentirse en servicio, libres, conectados con la fuerza de la vida, activa y agradecida por mi lugar en el mundo. Puedo proponerle a mi historia personal, desde una narrativa más amplia, una visión mandálica de lo que también soy.

Estudiar astrología nos sana el corazón, nos sana el cuerpo, nos sana la mente, nos sana el alma, porque nos sintoniza con la vida. Nos afina con nuestra conciencia, con el cosmos y con nuestra humanidad en un sonido propio, único que vale toda la pena ser conocido, liberado y vivido.

Foto: Richard Feynman

¿Por qué estudiar astrología conmigo?

La forma en como estudio y comparto la astrología es feminista, porque está centrada en preservar la vida y en la revelación de su conciencia conectada con la acción del deseo del corazón. Y estas son enseñanzas de las mujeres ancestras que han sido cristalizadas en los mitos de las diosas, y que forman parte del arquetipo colectivo presente y visible de la energía [2]femenina, cuyo trabajo colectivo primordial, para mí, es equilibrar cuánticamente el nivel de entropía en la Tierra para que la vida se mantenga.

Así que, me enfoco en que establezcamos una comunicación dichosa entre el código astral, la psique, la personalidad, el cuerpo y el cosmos, conectando con una intención profunda de habitarnos desde el misterio y la preservación de la vida, es decir, desde la intención de autoconocernos y mantenernos en balance cósmico-humano, invitando a nuestra cotidianidad a experimentarse desde una visión de interrelación mandálica, real y ordenada con la experiencia de vivirnos humanas.

Por otra parte, sucede que la mayoría de los mitos que conforman nuestra cultura occidental, corresponden a los griegos y los romanos, que representan de alguna manera una forma patriarcal de ver la vida. En esta representación simbólica por ejemplo hay tanto signos y planetas identificados con polaridades [3]masculina como femenina. Sin embargo, el saber mandálico de la astrología nada tiene que ver con esta evocación patriarcal; ha sido más bien el lenguaje de la representación simbólica de las civilizaciones que ha utilizado al patriarcado para descifrar el conocimiento de ésta.

A qué me refiero con esto; podemos notar por ejemplo que los mitos asociados con el trabajo y las capacidades de acción de los signos muestran en su mayoría a héroes masculinos. Esto provoca que las mujeres nos encontremos a veces con dificultades para identificarnos con ellos. Mientras que las heroicidades femeninas son poco conocidas en nuestra cultura, representadas mayormente desde la pasividad, algunas incluso invisibilizadas.

Entonces mi propuesta es que, si estudiamos los mitos con la mirada del cosmos en relación con la Tierra, asexuada, sin género, disolviendo la narrativa patriarcal, reincorporando la narrativa de la vida en sus símbolos y significados, podremos notar que las acciones y deseos de los héroes y las heroínas nada tienen que ver con el sexo o género de sus protagonistas, sino con las pulsiones, vibraciones e intenciones que las personas cósmicas humanas abrazamos por el hecho de serlo. Sin duda, hay mujeres que devoran a sus hij@s como Saturno y hombres que se atreven a restaurar su infierno personal como Perséfone.

Así que, me gusta enfocarme en liberar información del código astral rápidamente, para que las personas ubiquen información liberadora de la dicotomía del patriarcado, proponiéndonos una narrativa más amplia con respecto a su simbología y representaciones psíquicas, al servicio de la preservación de la vida y del valor de vivir. Me motiva hacer esto para procurar un cambio de perspectiva en la psique y en el cuerpo que aliente formas de habitarnos con más limpieza, creatividad, amor, empatía y compasión.

De qué va mi método.

Mis consultas privadas, talleres y seminarios virtuales-presenciales-híbridos, están dirigidos sobre todo a las mujeres, porque necesitamos una astrología desde y para nosotras, en la que incorporemos y liberemos, pero también reformulemos mitos y significados profundos de su lenguaje, a fin de desenmascarar las construcciones psicológicas que fortalecen arquetípicamente al patriarcado.

Me interesa promover nuestro derecho al conocimiento y práctica de una astrología del presente, libre de opresión y sumisión. Abierta a dudar de cualquier significado, teoría y visión de autor o autora para recrear una astrología que representa nuestra historia y momento actual, sin minimizar la violencia de género.

Mi método consiste en que, en poco tiempo, logres un autoaprendizaje terapéutico que establezca el balance interior entre tu psique, cuerpo y conciencia de vida, mediante la comprensión de tu código astral en afinación con tu sonido, desarrollando las habilidades específicas que corresponden a cada una de las casas.

Son tres etapas. La primera consiste en comprender y relacionar de manera didáctica y terapéutica, los símbolos junto con los significados clave tanto, del tablero como de las jugadoras planetarias en la carta astral, para sentir la forma en que se expresan a través de la psique y del cuerpo.

La segunda etapa se enfoca en comprender y establecer una relación cotidiana presente, tanto con los aspectos que suceden entre planetas, como con los ciclos que van influyendo los caminos de vida.

La tercera etapa habilita una relación consciente con la energía disponible del momento ubicando e interpretando los tránsitos clave que representan los posibles acontecimientos y rutas de transformación.

Dado mi enfoque práctico profundo, comenzamos este viaje hacia el fondo de nosotras, desde el estudio de un taller introductorio virtual por Zoom titulado “Desplegar mis estrellas”, con una duración de cuatro sesiones semanales, de dos horas cada una, con dos grupos:

1. Para las humanas en Latinoamérica: los jueves 19:00 – 21:00 (CST).

Comenzamos el jueves 3 de marzo 2022.

Formulario de registro: https://forms.gle/BfHmTPJ63ELU63Vz6

Registro previo hasta el 25 de febrero.

Cuatro sesiones mensuales, que se repiten cada mes hasta noviembre del 2022.

2. Para las humanas en Europa, los martes de 12:00 – 14:00 (GMT+1).

Comenzamos el martes 1º de marzo 2022.

Formulario de registro: https://forms.gle/BfHmTPJ63ELU63Vz6

Registro previo hasta el 25 de febrero.

Cuatro sesiones mensuales, que se repiten cada mes hasta noviembre del 2022.

La inversión por sesión es accesible y puedes entrar al horario que mejor te acomode, a la sesión o sesiones de tu interés, desde donde estés, en línea vía Zoom.

Este taller de cuatro sesiones, tiene como objetivos acercarnos a nuestra mándala y sembrar la semilla del viaje hacia nuestro código. Nos centramos en establecer un piso común estudiando los orígenes del tablero del zodiaco, sus principales cuadrantes, energías y deidades.

Entendemos las cuatro primeras divisiones mediante la ubicación del signo solar-lunar de cada persona, así como los puntos clave del código: Ascendente-Descendente, Fondo del Cielo-Medio Cielo, cerramos con el nacimiento, la secuencia evolutiva de los signos, los ejes complementarios y su lectura mandálica.

Al finalizar podrás determinar y ubicar de forma práctica tus mitades solar-lunar, así como la forma en que está propuesto el tablero de tu código en cuadrantes, es decir, las bases del color de tu conciencia de vida y servicio espiritual que se expresa a través de ti.

Posterior a este revelador taller introductorio y para quienes ya estén un poco más familiarizadas con la astrología, continuamos con el Seminario I titulado: “La música de mis Planetas en mi Sistema Solar”, cuyo objetivo es profundizar en el conocimiento de cada planeta y punto clave de interpretación en la carta natal de cada una; estudiando sus mitos y símbolos, su significado profundo psicológico, su tiempo, su ciclo, su funcionalidad, su cualidad y su mecanismo en la psique y el cuerpo, así como el análisis por signo y casa para interpretar de forma práctica al juego planetario.

Así, en el viaje de cada sesión, desde el vuelo de la liberación del estudio, las palabras y la didáctica virtual-presencial-híbrida, iremos transitando experiencias de aprendizaje feministas, participativas y reconstructivas sobre las planetas y los cuatro puntos clave.

En cada sesión iremos ampliando nuestra visión consciente y capacidad psíquica para abonar a la experiencia de vivir una vida presente, creativa, al servicio de la preservación de la vida maravillosa en la Tierra.

1. Para las humanas en Latinoamérica: los miércoles 19:00 – 21:00 (CST).

Comenzamos el miércoles 2 de marzo 2022.

20 sesiones, se abre dos veces al año.

Formulario de registro: https://forms.gle/ESwdQLVZbxjo1EGg7

Registro previo hasta el 25 de febrero.

2. Para las humanas en Europa, los lunes de 12:00 – 14:00 (GMT+1).

Comenzamos el lunes 28 de febrero 2022

20 sesiones, se abre dos veces al año.

Formulario de registro: https://forms.gle/ESwdQLVZbxjo1EGg7

Registro previo hasta el 25 de febrero.

De igual manera, la inversión por sesión es accesible y puedes entrar al horario que mejor te acomode, a la sesión o sesiones de tu interés, desde donde estés, en línea vía Zoom.

Comenzamos con las planetas porque…

El viaje de las planetas es ir hacia un lugar profundo de una misma para conectarse con el canto consciente de vida, afinarse y sonar desde la música que se es. Representan a las entidades psicoespirituales internas o notas musicales, que constituyen el núcleo del marco astrológico, es decir, de la partitura de nuestro sonido.

Es así como, la influencia de estas entidades se puede potenciar y armonizar en beneficio de una música auténtica, de una vida más plena. Y esta sabiduría vigente desde hace más de cinco mil años, es una de las riquezas centrales de la astrología.

Desde la Babilonia y la Grecia antiguas, se sabe que las personas podemos liberarnos de una aflicción planetaria o de un complejo psicológico cuando lo hemos armonizado en un nivel psicoespiritual interno; y yo creo en esto porque lo he experimentado conmigo.

Así que, comenzamos con las planetas porque cada una es una invitación a un viaje de sanación a través de su simbología y vibración sucesiva. Un viaje que simboliza el ascenso a una conciencia purificada armonizando su influencia a través de su estudio, de su meditación, de su canto, de su ritual, y de su magia.

En la medida en que vamos visibilizando en la experiencia social colectiva la ubicación de más planetas en el cielo, también las vamos revelando al interior. Pensemos en que, desde la antigüedad y hasta el 1781, había sólo siete planetas, más la Luna y el Sol. Urano fue descubierto en 1781 (Revolución Industrial), Neptuno en 1846 (surge el Blues), Pluto en 1930 (caída de la bolsa) y Chiron en 1977 (crisis en el modelo de paternidad). En palabras de Ariel Gutman, “el descubrimiento y el nombramiento de estos planetas, es una dramática incidencia de sincronicidad con implicaciones para las y los seres habitantes de la Tierra. Para la conciencia humana, el mito que representan da vida a un nuevo arquetipo colectivo”.

En la representación de la obra divina de nuestra vida, van sucediendo diferentes experiencias y acontecimientos en escenarios diversos (las casas). Conforme las actrices y actores van entrando y sucediendo en las escenas, van cambiando de vestuarios de acuerdo con su guion (los signos). Las actrices y los actores de nuestra obra de vida son las planetas, y sus diálogos con los cuales se relacionan entre sí, se exponen en los aspectos planetarios.

Como dice Liz Greene, “con las planetas actuamos y reaccionamos, percibimos el entorno y producimos efectos en éste. Las planetas son fuerzas psicoespirituales disponibles en cada una las personas en sincronía con el cosmos”, por eso empezamos por aquí.

Para más información sobre lecturas privadas, el taller introductorio virtual “Desplegar mis estrellas” y el Seminario I: “La música de mis planetas en mi sistema solar” virtual, escríbenos a Lestreya: info.lestreya@gmail.com

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[1] Shivaismo de Cachemira: Filosofía teísta que identifica a Shiva como la conciencia pura absoluta e infinita y que está más allá del alcance del habla, la mente y el intelecto.

[2] Femenina: Propio de la mujer o que posee características atribuibles a ella. (RAE)

[3] Masculina: Propio del varón o que posee características atribuibles a él. (RAE)

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