El múltiple y poderoso rol de escorpio en el zodiaco. Por Lestreya

Ubiquemos a escorpio desde su segundo lugar en la trinidad del agua, es decir, del alma. La trinidad del alma se despliega en astrología a través del elemento agua, representada en primera instancia en la casa IV Cáncer por las emociones de la sobrevivencia, en segunda la casa VIII Escorpio por las emociones humanas y en tercera la casa XII Piscis por las emociones de la imaginación y la redención.

Las casas de agua, del alma

Ampliando el contexto astrológico, intentemos imaginar que comprender y escuchar a nuestro sonido, pasa por identificar con la psique (escorpio) a dos expresiones fundamentales energéticas, una marcada por el Sol que habla sobre nuestra expresión de vivir hacia afuera quienes somos, y otra por la Luna, que nos muestra la experiencia interior de filtrar y sentir la vida emocionalmente.

Como aprendiz permanente de la astrología, para explicarme este misterio parto del paradigma dual del juego de la conciencia, en el que por un lado ésta se manifiesta como la energía viva, absoluta e inteligente del Universo, incluso más allá de la vía láctea y del sistema solar. Mientras que, acá en la Tierra, la misma conciencia toma varias formas naturales y biológicas, entre ellas la humana, que a su vez comparte los mismos elementos bioquímicos con los árboles, las estrellas, los animales, las plantas, el mar.

Cierro los ojos y me imagino cómo la vida absoluta juega viajando por todo el Universo hasta que se encapsula en un momento tiempo allá arriba y un día, decide bajar a la Tierra (Gaia) para encarnarse en un cuerpo (Tauro) y vivir la forma de vida que haya elegido cada día (Virgo), con todo lo que implica materializarse y sostenerse tanto a sí misma como a su servicio en la sociedad humana con sus reglas y sistema económico-político opresor por un tiempo determinado (Saturno).

Me quedo pensando en algunas de las razones de este juego de la conciencia, y claro, es que habitarse humana le brinda la posibilidad de contar con un cuerpo y un cerebro con los cuales se autoconoce, se entiende, se siente, se piensa y se expresa, y eso está increíble. Quiere decir que yo como humana, me puedo particularizar en una experiencia viva, única que hasta lleva mi nombre y gozarla hasta que se me acabe.

Siguiendo con el misterio, mientras en el Universo el tiempo no tiene limitaciones porque viaja a todas partes: al pasado, al futuro, al presente, al arriba, al abajo; en la Tierra sí. Aquí abajo en Gaia, en el planeta de las formas de la vida absoluta inteligente, el tiempo corre hacia adelante. Esto me dice que aun con toda esta maravilla de estar viva en una forma humana, voy hacia la desaparición corporal, porque en la Tierra así funciona. La vida y la muerte son parte del mismo juego.

Entonces, habitarme es una experiencia de unificarme en una particularidad que cuenta con un tiempo limitado simbolizado por Saturno, donde además comparto mi totalidad cósmica y humanidad conmigo, con otras personas y con los seres vivos. Así puedo notar con claridad que acá abajo en la Tierra hay muchas formas de vivir. En este planeta, la forma se multiplica, se comunica, se mueve, se siente y se piensa creando la vida humana y la vida natural sin límites. La complejidad es impresionante. Basta con observar en nosotras, cómo el cuerpo se recupera durmiendo después de una noche de fiesta, así como la belleza de la naturaleza todo el año cosecha frutos ricos y dulces.

Foto libre: Ave Fénix

Reflexionando específicamente acerca de las formas de vivir como personas humanas en la sociedad de Saturno, nos encontramos con que en esta capa de existir todas las personas juntas requerimos adaptarnos a las limitaciones y a las reglas de convivencia e intercambio en un sistema social, al mismo tiempo que compartimos el espacio con la naturaleza y los seres vivos, los animales, perteneciendo también a esta fuerza natural. Esta forma humana de existir para sostenerse, requiere que constantemente convivan en un mismo espacio la vida y la muerte, la creatividad y la destrucción. Esto probablemente implica asumir que, si ya estamos aquí abajo, como humanas contamos con la posibilidad de ser y gestionar tantas expresiones de manera creativa como devastadora, en un tiempo determinado aproximado de ochenta y cuatro años, que a su vez representa un ciclo personal y colectivo de Urano alrededor del zodiaco.

Esta única e irrepetible oportunidad, se vuelve una experiencia muy potente, pero también desafiante. Y esta experiencia que llamamos vida en la Tierra como humanas, está expresada en la carta astral en un marco de doce casas, es decir, de doce áreas que vivimos y compartimos con otras personas humanas que la conforman. Sin duda, conllevamos esta totalidad espiritual y esta colectividad biológica con la naturaleza y los seres vivos, sin embargo, la experiencia humana como tal, solamente la humanidad la vive y la representa con toda su complejidad, felicidad y dolor.

Particularmente, en la carta astral, el cuadrante de la energía fija corresponde a la forma humana que le toca vivir a cada quien, mediante cuatro signos clave representados por Tauro (tierra), Leo (fuego), Escorpio (agua) y Acuario (aire). Es decir, estos cuatro signos van a enmarcar en un cuadrante la forma humana que se experimenta en la Tierra: mi experiencia humana única propuesta en cuatro puntos fundamentales.

En Tauro (tierra), soy dueña y puedo habitarme adentro de un cuerpo humano. Sostenida por éste, me lleva y me trae cuando lo deseo. Cuento con una Tierra personal que se llama mi cuerpo, que además funciona en automático. El cuerpo, que sostiene a mi vida, permite el diálogo con el cerebro, la psique, los órganos, las otras personas, vaya es un paraíso. Desde mi cuerpo participo, me expreso y creo junto con la inteligencia colectiva.

En Leo (fuego), como humana habito en el corazón del amor y de la pasión por ser esta totalidad-parte encarnada, impulsada por lo que me mueve a vivir por el simple hecho de que me pone viva. Esta pasión de existir y de expresar la que soy desde mi propio centro humano que comienza por mi nombre.

En Escorpio (agua), puedo experimentar a una psique, es decir a una experiencia psicológica que me permite agenciar y conducir con voluntad y decisión todo lo que soy como un cuerpo sentipensante, en relación con el resto de mi carta astral. Como humana, en Escorpio soy dueña y habito la experiencia de la direccionalidad psíquica-emocional.

En Acuario (aire), habito, participo, experimento y creo a la inteligencia colectiva, tecnológica, creativa y nociva de la humanidad. Como humanidad, somos impresionantes, hemos creado al avión para volar, así como asesinado a millones de mujeres, niñas y niños. Históricamente incluye a toda la genialidad, la creatividad, el dolor, el trauma y las contradicciones de las civilizaciones.

Estos cuatro puntos, son nuestros y son el regalo de habitarnos en una persona humana consciente que forma parte de una humanidad por única ocasión.

Los cuatro puntos humanos

En la carta XXI del Tarot Rider-Smith, El Mundo, podemos ver la representación del ejemplo de la iluminación occidental, donde estos cuatro signos se ubican en cada una de las esquinas, mientras que al centro de la carta del tarot se muestra a un círculo de flores de laurel con una deidad humana interior sosteniendo dos velas, una con uno de sus brazos representando a la vela de la conciencia absoluta, y la otra con el segundo brazo sosteniendo a la vela de la forma.

En pocas palabras, esta carta arcana del tarot nos cuenta que la idea de la iluminación radica en la mezcla entre lo cósmico y lo humano incorporando en balance a la funcionalidad de la psique y de las emociones humanas a través de Escorpio, conectarnos con la creatividad colectiva de forma ética e inteligente sin depredar a la Tierra en Acuario, habitarnos en un cuerpo Tauro y gozarlo porque come, escucha, siente placer, mira, prueba, vaya todo sucede en el cuerpo. Y porque en Leo, al experimentar el amor, la pasión por vivir y expresar lo que somos y sentimos, aprendemos a apreciarla. Cuando el corazón se detiene, la vida adentro de la forma humana se termina y el alma se reincorpora a la totalidad en veintiún segundos.

De igual manera, estos cuatro puntos, al representar al cuadrante más humano de los tres, se manifiestan como energías fijas, estabilizadoras. A qué me refiero con esto, por ejemplo, es cierto que las personas humanas cambiamos a diario y estamos viviendo un proceso evolutivo en movimiento, pero yo Lestreya, todos los días me levanto siendo la misma persona, adentro del mismo cuerpo, con el mismo nombre, con las mismas ganas de vivir. No cambio de rostro, ni amanezco como otra criatura viviente, ni nada de eso. Entonces para que yo pueda suceder en la vida, soy una especie de ser la misma aparente persona humana cada día. Es decir, esta energía fija que soy se anima en el movimiento de la vida y aprende a flexibilizarse y adaptarse con el paso del tiempo.

Entonces, este cuadrante humano en la carta astral representa a esta estabilidad que marca periodos en forma de piezas generacionales de personas, con duraciones creativas aproximadas de 84 años, que se revelan en procesos históricos, de creatividad artística y tecnológica a lo largo de la historia humana. Por su parte, en la naturaleza, podemos notar esta expresión energética observando que los cuatro puntos fijos de las estaciones del año son los momentos más intensos y estables de cada una: Tauro en la primavera, Leo en el verano, Escorpio en el otoño y Acuario en el invierno.  Durante esos momentos fijos del año es cuando alcanzamos el punto más alto del gozo y del clima de la energía del momento. Después aprendemos a soltarla para prepararnos a mutar en el cambio de estación, y continuar con toda la fuerza cardinal hacia un siguiente periodo del ciclo.

El Mundo / Tarot Rider-Smith

Con todo lo anterior, ¿cuál es el múltiple rol central de Escorpio en este cuadrante humano? Resulta que escorpio para realizar su trabajo, cuenta con el apoyo de dos regentes. Por un lado comparte regencia nocturna con Marte que le brinda la dirección, la voluntad y la tenacidad de la limpieza mediante el correr del agua dulce para purificar y mantener a la vida bella y saludable, y por el otro, con Plutón que participa en la regencia brindándole la velocidad más lenta que el resto planetario, puesto que tarda en dar una vuelta alrededor del zodiaco 256 años, para realizar la labor poco a poco de composta y transformación que se requiere a fin de eliminar lo que se pudre o no se necesita en la siguiente estación.  Así, la vida se sigue restaurando en el fluir del proceso nacimiento-muerte-transformación a lo largo de las cuatro estaciones. En otoño, tiempo de Escorpio, la vida muere para descansar en invierno, restaurarse en primavera y mostrarse radiante en verano.

Hablando un poco de Plutón desde la visión del mito de Hades, como rey del inframundo, este se refiere a un espacio humano interior que se experimenta a través de la psique emocional de la persona, donde habita esta fuerza subjetiva que limpia, purifica, composta y transforma nuestra interioridad para mantenernos vivas, bellas y gozosas por dentro en Tauro, y por fuera en Gaia, en el presente.

Para Escorpio una de sus tareas fundamentales como complemento de Tauro es mantener a la vida bella y viva en el cuerpo humano y en el planeta. Entonces mientras la vida se goza bella en Tauro pasándosela sensacional, adentro de nosotras hay una fuerza imparable que limpia y mantiene el funcionamiento interno eliminando lo tóxico manteniendo al cuerpo en balance. Podemos notar como escorpio es esta agua fija, que constantemente está limpiando al cuerpo, análoga a las aguas dulces de los ríos y de los lagos que de manera permanente limpian, purifican y permiten la vida en la Tierra nutriendo a la naturaleza.

La fuerza del agua fija escorpiona es capaz de limpiar y compostar cualquier forma de energía podrida que requiera eliminarse y/o limpiarse. Su trabajo en la Tierra pasa por notar que se le requiere donde está sucio, en las actividades oscuras de la vida social y de la naturaleza que demandan de sus servicios. Por ello Escorpio habita la psique, porque desde una psique compasiva y amorosa que aprende a sintonizarse con su código y se comunica con el lenguaje de la vida consigo misma y con otras, puede ordenar a un sistema psíquico emocional humano que se agencia en la humanidad preservando (Marte) y transformando (Plutón) a la vida.

En astrología esotérica el Sol, la Luna y/o el AC Escorpio representan al grupo de las personas alquimistas del zodiaco. En el Sol expresamos serlo, en la Luna sentimos la energía, en el AC la aprendemos a integrar. Así que conviene ahondar en su papel en la Tierra, porque por algún lugar esta energía va a expresarse. Si me doy la oportunidad de conectarme con mi servicio escorpionano que vengo a brindar a la Tierra dependiendo de la casa y aspectos que le influyen, lo comprendo y lo acepto, entonces puedo realizar mi chamba en Gaia acompañada de mi inseparable lugar gozoso en Tauro. Me puedo aceptar y amarme con mi luz y con mi sombra para transformarme en la alquimista que utiliza su poder de limpieza y compostación para preservar la vida, sin necesidad de temerla, rechazarla y caer en los bajos mundos de la autodestrucción interior y exterior.

From the Darkness – Mikko Lagerstedt, 2014

Entonces básicamente Escorpio anda por la vida con una especie de lentes que le reportan algo así como: ¿qué está podrido aquí?, ¿qué hay que limpiar, purificar, desbloquear, compostar y transformar para preservar la vida bella y saludable?, ¿dónde hay intensidad?, ¿donde hay que eliminar?

Claramente, todas las personas compartimos una psique y un área Escorpio en la carta natal y creo beneficioso aprender a gestionar este poder, esta fuerza que depura una serie de experiencias emocionales y corporales representada en la humanidad en los lugares densos de dolor, de violencia y de trauma.

Sin duda, como Sol en Escorpio, es un gran reto habitarnos por dentro con toda esta subjetividad y misión de servicio de esta energía. Es una provocación, un camino de audacia y de amistad con este poder. Se nos requiere sobre todo en la Tierra para limpiar, purificar, compostar los vestigios del dolor, del sufrimiento y de la perversión de la humanidad, del interior abusado, del desamor, de la ambición sin límites por el dinero, el poder, el sexo, de la desgracia humana pues.

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Si quieres conocer más sobre tu energía escorpiona, escríbeme para una lectura de carta astral al correo electrónico: info.lestreya@gmail.com

Sitio web: https://lestreya.net

Foto de portada: Darkmoon Art / Pixabay

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