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La maldita lagartona

Jenny lagartonaFINAL!

Pues que un día de ésos te decides: te casas y te hincas frente al padrecito, frente al (otro) padre, al hijo, al espíritu santo, y a la familia entera, y tus progenitores tiran la casa por la ventana pa’ celebrar la sagrada unión, y en el altar se llevan a cabo el también sagrado prometedero de amor y fidelidad eternos y el intercambiadero de anillos, y un día cualquiera de verano, ya bien esposada y con una hija, te enteras de que tu marido lleva un año poniéndote el cuerno con una manceba.

Eso le pasó a Fey, conocida intérprete de pop mexicana. Las reacciones de las y los tuiter@s contra la fementida con la que el perjuro le puso el cuerno, ósea, la consabida “lagartona”, “rompe hogares”, “#emisariadesatáncorruptoradehombresinocentes” no se hicieron esperar:

@EnriqueBeluci manifestó: “@roberthahakim no entiendo como una persona puede romper una familia como la que había y más habiendo una nena chiquita…”.

@Yoali_D_F, expresó: “#Típico vas por la calle destruyendo familias…@roberthahakim ARROZZZZZZ ?… decía Mauricio Garcés para tan peculiares damas”.

La inquietú [sic] de los fanses de la Fey llegó a tal grado, que hasta crearon el hashtag #PU…como RoberthaHakim. Lxs más creativxs incluso se dedicaron a hacer memes con la imagen de la Robertiux.

En una versión más hard core, allá en los Coatzacoalcos, Veracruces, un refinado muchacho que andaba con una doblemente refinada muchacha, decidió ponerle el cuerno con otra (de cuyo grado de refinamiento no tenemos referencias, salvo por el supuesto de que amancebó su humanidad con la del refinado muchacho). Pues resulta que, una vez al tanto de la situación, la dolida procedió a pegar lonas a todo lo largo y ancho de Coatza acusando a la otra, haciendo, para fines de nombrarla, refinadísimas alusiones a la hembra de la especie canis lupus familiaris y al periodo fértil de su ciclo de reproducción (ósea, la llamó “perra en brama”, pero eso no podemos ponerlo aquí). Las lonas, que incluían una foto en gran tamaño y a todo color de la muchacha en cuestión, aparecieron sobre Avenida Universidad, en el malecón costero, en el Puente Joroba, sobre las colonias de la zona centro, al poniente de la ciudad y una más en el estacionamiento del Parque en Playa Sol a manera de advertencia, pa’ que el resto de la población femenina gallus gallus domesticus del corral escondiera a sus gallos en chinga de la salaz rompe hogares en cuestión.

Ahora, ya entradas en materia, yo entiendo la reacción si a una le roban su perrito o su coche, porque ninguno de los anteriores tienen manera de evitar el siniestro, pero la última vez que me fijé, de no tratarse de una violación o de una misión secreta de la CIA que lo obliga a hacerlo, para que un hombre adulto tenga interacciones amorosas con una persona que no es su pareja, es requisito indispensable que esté de acuerdo con tenerlas. En ese orden de ideas, podría pensarse que, dado que el que se comprometió a amarte en exclusiva es él… (ay, no sé, luego me da por pensar locuras), el dedo flamígero, la furia implacable, el escarnio y la crucifixión deberían, en todo caso, recaer en tu prometido, que es quien escupió en tu confianza y arrojó una mosca en tu copa de Chardonay, como diría Alanis Morrisete. Pero la consigna del machismo es que nos odiemos entre nosotras, y que la figura sagrada del hombre heterosexual sea protegida a toda costa…

Ay, no sé…¿o será que ya estoy otra vez pensando locuras?

 

Fotos por:

https://www.sdpnoticias.com

https://www.desmotivaciones.es

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3 comments

  1. estoy totalmente de acuerdo con sus opiniones y me sumo, es increíble la naturalizacion de las relaciones desiguales d elos géneros, tanto que ya da asco

  2. Geru Aparicio Aviña

    A mi también me pone a dudar y ante la duda emergen cuestionamientos y reflexiones

    1. Nadie es posesión de nadie…Las relaciones de pareja se construyen por libre voluntad por medio del mutuo acuerdo, por un contrato social, religioso, ya sea en una modalidad o la suma de éstas; la buena intención del ritual en cuanto a la fidelidad, es de cuestionarse, pues a lo largo de la experiencia humana, lxs tercerxs en discordia siempre han existido (amante, sancho, la otra, querida, chulo, etc…) entonces la fidelidad es un valor personal, el cual es subjetivo e intransferible; el error es pensar que la otredad “tiene que” comportarse de tal manera.

    2. Y bueno, pese a los buenos propósitos surge por diversas causas el acto infiel, entonces existen distintas posturas al respecto:

    a) La co-dependencia es brutal que el mecanismo de negación ayuda a la persona a no ver “los cuernos” (curioso que todo mundo los ve, menos quien los trae y todavía más curioso cuando existe una o un valiente que se atreve a “quitar el velo” sin salir de poco a mucho raspado en el intento.
    b) La co-dependencia es brutal y ante el doloroso principio de realidad al que se llego por medio propio o por la valentía de alguien, se tiene dos opciones 1. Fingir demencia (con toda clase de racionalizaciones: Todo mundo lo hace, mientras yo sea el o la principal no hay problema, quién soy yo para juzgar si también lo he hecho o de menos imaginado, no voy a dejar mi castillo y reinado por otrx, etc.) 2. Confrontar y atenerse a todo tipo de insultos a la inteligencia del tipo “esas son puras mentiras, estas locx, tu y tus celos enfermizos, es sólo amistad, etc.” y otras cínicas aunque honestas del tipo “Si, es cierto y que” (toing, para quien esperaba un arrodillamiento estrepitoso y un grito de arrepentimiento “Perdóname, no sé que paso, no lo vuelvo hacer” con los deditos cruzados atrás de la espalda).

    c) Ahora como no es un delito, hay cierta tendencia a retroceder miles de años y hacer justicia privada (reconociendo que en 1760 A.C. Hammurabi hizo un código para que no se mancharan con las venganzas justicieras) entonces surgen toda clase de crimenes en nombre de la posesión de la otredad y del honor.
    Entonces si son muchas las ganas de exponer el tema ante la sociedad he aquí otra opción en el mismo tenor en donde se asuma responsabilidad sin atentar contra la integridad de otras personas (insisto no somos propiedad de nadie, no somos cosas y tenemos la libertad de que si no se cumple lo acordado como la fidelidad, la persona es libre de retirarse de la persona que no cumple lo pactado)

    1. Poner una lona con la propia foto (la persona que se sintió traicionada) y expresar la cruda realidad “Yo soy un conyuge que cree en la fidelidad en la pareja en su versión matrimonio monógamo heterosexual como sustento sagrado y mi esposx no pudo cumplir, ahora tengo las opciones de: perdonar y continuar con la realidad como sea o retirarme en dignidad, pues yo no puedo obligar a nadie hacer o dejar de hacer con su vida lo que le venga en gana; cada quien es libre de seguir sus preceptos y gustos; así que sólo respondo por mi actuar.

    En fin, cada quien que haga con su vida y sus relaciones lo que le venga en gana, sólo hay que recordar que somos personas no pertenencias y que lo acordado se respeta, en caso de que ya no funcione es buen momento para reconsiderar la transformación: la propia, la de lo acordado, o de pareja. Pues todo es sujeto a cambio.

    • Querida Geru, antes que nada muchas gracias por tu aportación para enriquecer el debate y por contribuir a hacer de La que Arde un espacio de opinión plural.
      Estamos 100% de acuerdo contigo: “la fidelidad es un valor personal, el cual es subjetivo e intransferible; el error es pensar que la otredad “tiene que” comportarse de tal manera”. En La que Arde agregaríamos: y el riesgo (enorme) es no hablar y acordar transparente, equitativa y honestamente la apertura o no de la relación.
      En esa misma línea de reflexión, hemos observado que en México es muy difícil establecer acuerdos desde la honestidad y la transparencia sobre la apertura o no de una relación, principalmente porque las interacciones sexuales fuera del matrimonio, tratándose del hombre, son permitidas o disculpadas, pero tratándose de las mujeres, generalmente, son actos impensables que sólo propondría una “puta”, y cuya sola mención podría llegar a costarle a la mujer en cuestión una golpiza o, en caso de ponerlas en práctica, ser asesinada en nombre del “honor”. Desafortunadamente, las peores consecuencias de estas prácticas inequitativas y abusivas las sufren las mujeres, pues, como lo abordamos en nuestro artículo “El matrimonio heterosexual ¿“lazo sagrado” o factor de riesgo?”, por poner un ejemplo, la transmisión del VIH está afectando en dimensiones alarmantes a las mujeres casadas mexicanas (https://www.laquearde.org/2014/09/15/el-matrimonio-heterosexual-lazo-sagrado-o-factor-de-riesgo/).
      Nos encanta tu reflexión sobre las posibles posturas que podría adoptar la persona agraviada por el engaño:
      “Yo soy un conyuge que cree en la fidelidad en la pareja en su versión matrimonio monógamo heterosexual como sustento sagrado y mi esposx no pudo cumplir, ahora tengo las opciones de: perdonar y continuar con la realidad como sea o retirarme en dignidad”.
      Y es que, desafortunadamente, en las relaciones de pareja como parecerían concebirse en México, la fidelidad se da por sentado, es un tema que no se toca, que no se habla, a pesar de lo común que es la infidelidad. Tratándose de la vida en pareja, al igual que tú al hablar de acuerdos y responsabilidad, Las que Ardemos creemos en la equidad, en la apertura, la transparencia y el consenso permanente, puesto que una postura unidireccional puede resultar en graves afectaciones para la persona que no está al tanto del engaño, como ya lo mencionamos.
      A tus valiosas reflexiones añadiríamos otra: ¿por qué si yo establecí un pacto de fidelidad con mi esposo, cuando éste toma la decisión de romperlo yo vuelco mi rabia y mi frustración en la mujer con quien mi marido decidió engañarme, y no con él, que fue quien me juró fidelidad eterna? ¿Por qué no (dado que es ése el estilo que he elegido para manifestar mi inconformidad), en lugar de exhibir a la mujer y calificarla como “perra en brama” por toda la ciudad, no exhibo a mi marido, que fue quien traicionó el pacto “sagrado” que habíamos establecido, al igual que mi confianza, con insultos de ese calibre, pegando mantas, por ejemplo, en su oficina o en su auto? ¿Por qué esta dinámica, que implica una clara transferencia de responsabilidad del transgresor, que duerme conmigo, a una desconocida, sólo se da entre mujeres? ¿por qué no existe el escarnio cuando la operación es la opuesta, es decir, por qué no existe el término “lagartón”, “rompe hogares” o alguno similar tratándose de un hombre en el mismo caso? ¿Por qué en ese caso a la que vuelve a estigmatizarse es a la mujer que transgrede el acuerdo? ¿Es acaso una estrategia patriarcal para naturalizar las transgresiones masculinas y fomentar el odio y la rivalidad entre mujeres?
      La pregunta está en el aire.
      Un abrazo, querida Geru. <3

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