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El machonazismo mundial se arranca el bozal. Resuenan sus tambores del Apocalipsis. Por Lydia Zárate

“¡Que alguien le avise al presidente Obama que nos están persiguiendo!”, comentó en redes sociales un homosexual nigeriano radicado en Londres ante la persecución de homosexuales en Uganda, mientras a mí me invadía un estado de indignada estupefacción. ¡¿Al presidente Obama?! ¿En qué mundo vive este hombre?, me preguntaba… ¡Ya entendí!, me dije unos segundos después, cuando ubiqué mentalmente a uno de los grandes responsables de tan aberrante lógica (por llamarla de algún modo): Hollywood, la maquinaria propagandística más poderosa del mundo, es una de las principales responsables de que una buena parte del mundo crea que los hombres estadounidenses son los salvadores del mundo, y de que la amenaza apocalíptica podría tener rostro de terrorista islámico, de dictador comunista, de dinosaurio, de meteorito o de chícharo asesino, de lo que sea, con tal de invisibilizar al más temible depredador que ha conocido nuestro planeta: el hombre blanco.

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Los héroes… y la mujer que les sirve sexualmente mientras salvan al mundo.

Poco o nada sabía este hombre, bien avecindado en la cultura occidental, de la pesadilla que han vivido y siguen viviendo en Estados Unidos millones de personas como Rosa Estela Olvera o Brandon Teena, quizás porque lo único a lo que había tenido acceso es al bombardeo de la industria de la propaganda norteamericana que, aludiendo hasta la náusea al mito del “american drim”, pretende hacernos creer que hombres y mujeres, heterosexuales y homosexuales, blancxs, negrxs y latinxs (estxs últimxs frecuentemente caricaturizadxs) conviven en un paraíso de igualdad y respeto.

Del mismo modo ha operado por décadas esta maquinaria propagandística del machonazismo, –religión universal nacida del matrimonio entre machismo y nazismo-, para venderle a millones de mujeres heterosexuales norteamericanas y del mundo, a través de sus comedias románticas, el mito de que el amor romántico y el matrimonio heterosexual representan para ellas un paraíso vitalicio de seguridad y amor, sin advertirles del riesgo que corren de ser asesinadas por sus parejas o ex parejas sentimentales en un país donde el derecho a la violencia y a portar armas son defendidos con mucho más furor que las vidas de las mujeres. De acuerdo con cifras reportadas por el Huffington Post, por poner un ejemplo, los principales asesinos de mujeres en Estados Unidos son los hombres que duermen junto a ellas 11,766 mujeres fueron asesinadas por sus parejas hombres entre 2001 y 2012, cifra que dobla a la cantidad de soldados estadounidenses muertos en Irak y Afganistán- 6488- en el mismo período de tiempo.

“Muchas mujeres subestiman el riesgo que corren, o lo pasan por alto”, declaró sobre este fenómeno Jacquelyn Campbell, investigadora de la Universidad Johns Hopkins para el artículo Ésta no es una historia de amor: El letal problema de la violencia doméstica en Estados Unidos” del Huffington Post. Así, como muchos incautos viven en la creencia de que el Presidente de Estados Unidos, representante en turno del régimen terrorista más peligroso del mundo, es el mesías de la paz mundial, muchas mujeres de muchos países del mundo ignoran que corren más peligro de ser asesinada por su “príncipe azul” que por un extraño.

¿Cuánto habrá contribuido con este estado de indefensión la farsa edulcorada de las comedias románticas de Hollywood?

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Película “Fools rush in”. Imagen: Popsugar.com

Muy probablemente fue en ese sentido que surgió la sorpresa de gran parte de la comunidad mundial ante la imposición de un machonazi en la presidencia de ese país, cuyas posturas misóginas, racistas y supremacistas en realidad son sólo una continuación -pero con un estilo más transparente- de las que enarbola el sistema entero.

A todas luces, un grupo considerable de personas considera que Donald Trump es un fenómeno aislado. Pero este machonazi no es obra de la generación espontánea, es un fiel representante del  perverso e hipócrita régimen norteamericano, que lleva siglos sembrando impunemente el terror y la destrucción en el planeta entero, al son de la ambición desmedida que lo sostiene.

El horror que E.U. ha sembrado en todo el mundo. La doctrina del shock, Naomi Klein

Donald Trump no es un demente aislado vociferando barbaridades a mitad de la calle que -¡oh, insólita sorpresa!- de pronto llegó a ocupar la presidencia de uno de los países históricamente más racistas del mundo: este machonazi representa la voz de millones de estadounidenses de todos los estratos sociales que abrazan y aplauden su política del odio y la barbarie: la misma con base en la cual exterminaron con saña a la raza indígena de Norteamérica para arrebatarle sus tierras (como lo hicieron sus pares españoles en toda América Latina y sus pares blancos en el resto del mundo) y comerciaron durante siglos con personas negras como con animales, para después convertirlos en sus esclavxs y en sus objetos del sadismo y el horror (como lo han hecho sus pares blancos de todo el mundo). La pregunta es ¿cuántas superproducciones de Hollywood han inundado los cines del mundo condenando el horror y la devastación que provocaron estos otros Holocaustos?

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Donald Trump está ahí porque así conviene a los intereses del sistema que lo creó, responsable en un altísimo grado del sufrimiento, el hambre y la destrucción moral y física del planeta. Este depredador representa a una mayoría profundamente ignorante y frívola, a una masa manipulable y acrítica conformada por hordas de estadounidenses que hacen la suma de sus días ingiriendo indiscriminadamente la apología de la violencia y el racismo, la misoginia disfrazada de amor o la chatarra superflua que les embute el régimen a través de su avasallante industria del entretenimiento (Óscares y futbol americano incluidos) y de su embotante cultura del consumo desmedido (iPhones, BigMacs y drogas incluidas).

Es ésta la cultura que le ha hecho creer a millones de estadounidenses que las mujeres son objetos de ornato para su uso y consumo, y a millones de norteamericanas y norteamericanos blancos que son superiores al resto del mundo, lo cual, por supuesto, les da el derecho de aplastar a todo lo que no sea igual a ellxs, o a cualquiera que sospechen (con base en el bagaje intelectual que Brad Pitt y Paris Hilton les han brindado) que está ensuciando o amenazando la pequeña burbuja de cristal en que vegetan mientras comen hamburguesas de Mc Donalds y beben café de Starbucks. 

Se llama machonazismo, y ha sido históricamente la religión de la cultura norteamericana (y del mundo). Donald Trump solamente vino a descorrer el velo de la simulación, a llamar por su nombre lo que el resto oculta tras la farsa del “american drim”, a hacer evidente lo que nunca ha dejado de estar (como las violaciones y el Ku Klux Klan), a darle a las ansias misóginas y racistas de millones de estadounidenses la libertad sin límites que representantes más políticamente correctos -obligados poco a poco por los movimientos sociales y la lucha incansable de las partes oprimidas- les habían robado desde los tiempos dorados en que podían torturar y quemar negrxs y mujeres vivxs sin concesión alguna, y bestializarles a placer bajo el amparo de las leyes hechas por ellos y para ellos.

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“Fuck political correctness! (¡A la mierda lo políticamente correcto!)” vocifera entre espasmos de éxtasis un fanático machonazi en el siguiente video, a la par de otrxs que espetan ¡Construye el muro! ¡Jódete a esos malditos frijoleros! ¡Que se joda el Islam! ¡Maldito negro! (refiriéndose a Barack Obama) ¡Regresen a esos bastardos! (refiriéndose a los mexicanos). ¡No puedes hablar de América (sic) si apoyas a los musulmanes! ¡Inmigrantes e ignorancia vienen juntos! ¡Si no hablas inglés, lárgate! ¡Hillary es una zorra! ¡Cuelguen a la zorra! ¡Mátenla! “Pienso que él es la última oportunidad que tenemos para se imponga la ley y el orden, y preservar la cultura en la que yo crecí”. Y en otro video: “¡Váyanse a Auschwitz! Todo bajo el lema “Make America (sic) great again” ¡Que América (sic) vuelva a ser grande!. En otras palabras: ¡Devuélvenos la grandeza nazi que lo políticamente correcto nos arrebató, dios Trump!

Esta cultura del odio y el supremacismo, construida por y para hombres blancos, copia fiel del nazismo, tan llorado y “condenado” por la industria cinematográfica norteamericana, lleva siglos manipulando percepciones y edificando su poderío del latrocinio y el despojo de los pueblos no-blancos del mundo a través de sus siniestras maquinarias terroristas: la armamentista y la sicológica. La pesadilla lleva siglos aquí. Sólo está dando señas de estarse haciendo más libre cada día. Como lo fueron Hitler y los asesinos de la “Santa” Inquisición. Como lo fueron Pinochet, Videla y todos los operadores de Estados Unidos en el mundo. 

Como dijo Montserrat Pérez en La-Crítica:

¿Qué no es el mismo país en el que las sufragistas blancas dijeron que preferían cortarse un brazo antes de que un negro votara antes que una mujer (lo dijo Susan B. Anthony)? ¿No es el país en el que tuvo que surgir un movimiento que se llama #BlackLivesMatter (las vidas negras importan) porque la policía está matando a personas de color a diestra y siniestra? ¿No es el país en el que durante el mandato de Barack Obama se deportaron 2.4 millones de personas (entre ellas niñas y niños)? ¿No fueron responsables de entrenar a los torturadores durante las dictaduras latinoamericanas? ¿No es el mismo país en el que le dieron una sentencia de 6 meses (que se redujo a 3) a Brock Turner, quien fue encontrado en el acto de violar a una mujer en la Universidad de Stanford?”

“Será revigorizante tener a una primera dama elegante, bella y digna en la Casa Blanca. Estoy harta de ver a una simia en tacones”, acaba de declarar la fanática machonazi Pamela Ramsey Taylor, directora de la Corporación para el Desarrollo del Condado de Clay refiriéndose a Michelle Obama.

Parece evidente que pocxs sospechan el infierno en el que sienta sus cimientos esta pesadilla. En otras palabras, el susto lo entiendo, pero…¿la sorpresa?

La sorpresa generalizada también permite entrever que mucha gente cree que el machonazismo, además de recién llegado, es exclusivo del régimen vecino… ¡Uy, qué miedo, un nazi abiertamente misógino, racista, clasista y pendejo en la presidencia de Estados Unidos!

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Vicente Fox, machonazi ex presidente de México
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Felipe Calderón, machonazi ex presidente de México
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Enrique Peña Nieto, machonazi actual presidente de México

El machonazismo mundial se quita el bozal. Resuenan los tambores del Apocalipsis

Aunque muchxs apenas caigan en cuenta de ello, el machonazismo (aunque hubiese ganado Hillary) siempre es quien decide en Estados Unidos. Y en México. Y en el mundo. Y en las religiones. Y en los hospitales. Y en las escuelas. Y en las universidades. Y en el sistema de salud. Y en los hogares mexicanos. Y en los cuerpos de las mujeres. Y decidió durante la “santa” Inquisición. Y sigue decidiendo en las guerras. Por eso el mundo está sumido en la más profunda y oscura de las hecatombes.

Tal como Donald Trump, el feminicida machonazi mexicano (y del mundo) padre de familia, esposo, hijo, hermano, padrastro, albañil, policía, diputado, músico, médico, presidente, hace muchos años decidió arrancarse el bozal, y gracias al sistema que lo creó -diseñado por él y para él-, puede humillar, violar, quemar, torturar, ahogar, empalar y descuartizar niñas y mujeres, para después regodearse aún más en su saña, arrojando los desechos de sus cuerpos en bolsas de basura a la calle, como lo hacen miles de ellos cada año en nuestro país. Ellos, como Trump, tampoco son un fenómeno aislado. Son soldados del machonazismo, la religión universal del odio y la devastación, cuya presa favorita somos las mujeres.

Se torturan y se matan entre ellos. Nos torturan y nos matan a nosotras. A los animales. A la tierra. Al agua. A los árboles. Al aire. Son los machonazis los creadores de las guerras y de las armas, de la violencia, de la destrucción masiva, de la tortura y el sadismo contra los animales y los seres humanos, especialmente contra las mujeres, de la devastación ecológica que está arrasando al planeta. La lista de sus crímenes es incontable. Aquí podemos citar apenas unos pocos ejemplos:

  • Son los machonazis los que han promovido y comercializado históricamente la cultura de la violación en el mundo.

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La adolescente violada por 33 hombres en Brasil habló en TV: “Pensé que me moría”

  • Los que han convertido a niñas y mujeres en objetos de venganza y horror de sus guerras.

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Algunas de las 219 niñas secuestradas y violadas por el ejército machonazi Boko Haram en Nigeria.

  • Los que han promovido y comercializado históricamente la cultura del odio y el desprecio por la mujer. 
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Publicidad machonazi norteamericana de los años 60.

 

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Publicidad machonazi mexicana.

 

  • Los creadores y consumidores de las redes comerciales de pornografía infantil, tráfico y explotación sexual de niñas y mujeres

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  • Los que violan y asesinan a sus hijas.
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Woody Allen, machonazi norteamericano que viola a sus hijas ante el encubrimiento y el aplauso de Hollywood.
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Woody Allen, machonazi norteamericano que viola a sus hijas ante el encubrimiento y el aplauso de Hollywood.

 

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                                                              Fuente: Sinembargo

  • Los que legalizan o normalizan la violación de niñas.

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  • Los que violan niñas y las obligan a parir el producto de la violación.

parir    Fuente: El País

  • Los responsables de la devastación ecológica del planeta.
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EEUU rechaza demanda de tres estados de México por derrame petrolero de BP. Fuente: hispantv.com

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El horror siempre ha estado entre nosotras. Lleva siglos aquí, disfrazado de héroe o de príncipe azul. Se llama machonazismo, y es el operador real del Apocalipsis real que está hundiendo al planeta en la devastación, la barbarie y el horror.

En un perverso intento, como todo él, por poner sobre nuestros hombros los horrores que pesan sobre los suyos, y por hacerle creer -como saben hacer tan bien- a la humanidad, que las abominables somos nosotras, llama feminazis a quienes intentamos detener su energía destructora. Así han funcionado históricamente.

El machonazismo es la única religión mundial que no distingue raza, edad, color o nacionalidad. Su mensaje es contundente, sus tambores del Apocalipsis resuenan cada vez más fuerte y más claro. De muchos modos nos ha hecho saber ya que se siente más libre que nunca (¿o que siempre?) para imponer sobre nosotras, y sobre todo lo que les rodea, su régimen del horror. Igualito que Donald Trump.

¿Hasta cuándo seguiremos soportando y permitiendo el horror y la devastación machonazi, mujeres del mundo?

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About Lydia Zárate

Feminista. Clerofóbica. Arde por colaborar con la construcción de un mundo donde la violencia y el horror hacia las mujeres no se consideren normales. Organizadora de aquelarres y argüendera de La que Arde.

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