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Oliva-LópezBrito, ¿el clan Trevi-Andrade de la SOGEM? 14 testimonios. 18 años de abuso. SOGEM, UVM y UDL callan.

No se lo cuentes a nadie”. “Confía en mí”. “Si no me besas no podrás ser una buena actriz”. Frases como éstas utilizó Felipe Oliva Alvarado para someter sicológicamente a las 22 estudiantes y actrices que hasta ahora han decidido romper el silencio frente al abuso sexual, laboral y sicológico que sufrieron a manos del director de teatro a lo largo de casi 20 años.

Después de que un grupo de mujeres irrumpiera en el Teatro Enrique Lizalde el pasado 29 de mayo para denunciarlo, las denuncias y testimonios se siguieron sumando para evidenciar cómo a través de su compañía “Nosotros Hacemos Teatro”, Felipe Oliva y su esposa, Mariana López Brito, edificaron un imperio de abuso e impunidad que, a la manera del clan Andrade-Trevi, parecería reclutar mujeres jóvenes para explotarlas sexual y laboralmente.

En este reportaje especial presentaremos a lectoras y lectores una radiografía entretejida con extractos de los testimonios de 14 de estas sobrevivientes, que Felipe Oliva contactó a través de las posiciones de poder que ocupó en la Universidad de Londres (UDL), la Universidad del Valle de México (UVM) y el Teatro Enrique Lizalde, antes Coyoacán, propiedad de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM), de la cual sigue siendo socio a pesar de estar siendo multi procesado legalmente por acoso sexual, violación, abuso sexual, hostigamiento, acoso laboral y violencia sicológica.

Acompañamos sus testimonios con los de 7 maestras/os y compañeras/os que reivindican los abusos.

Denunciantes de violación, acoso y abuso sexual, laboral y sicológico

Como señaló Sabina Berman en relación con las niñas y adolescentes que sobrevivieron al clan Andrade-Trevi, lo primero que llama la atención de los testimonios de las sobrevivientes de Felipe Oliva es la coherencia entre sus relatos, misma que “no es casual, dado que fueron, cada una, sometidas al mismo método de captura de sus voluntades”. Dado que coinciden en describir un mismo método, y por motivos de espacio, incluiremos sólo extractos de los más representativos de entre los 14 testimonios que las sobrevivientes hicieron llegar a la redacción de La que Arde. A petición expresa de las denunciantes no incluiremos ningún testimonio completo.

Yolanda*, Ana Margarita*, Eugenia*, Mónica*, Tania*, Fabiola*, Sabrina*, Victoria*, Rosario*, Luz María*, Romina*, Gabriela*, Yazmín* y Teresa*, además de haber interpuesto en su mayoría denuncias legales contra Felipe Oliva, ahora ofrecen sus testimonios a través de La que Arde para hacerlos del conocimiento público. En mayor o menor grado, todos refieren un mismo modus operandi por parte de Oliva y López Brito, quienes operaban a través de su Asociación Civil “Nosotros Hacemos Teatro”, utilizando métodos muy similares a los del clan Andrade-Trevi:

  1. Oliva convencía a las jóvenes estudiantes de que las ayudaría a convertirse en grandes actrices. A cambio les exigía confianza ciega en sus “métodos” de enseñanza.

“Su estrategia fue la siguiente: darme trabajo como actriz (cosa que era mi sueño y mi máximo deseo) y luego comenzar a manipularme sexualmente. Yo quería entrar a una escuela de teatro y Felipe Oliva se ofreció astutamente a ayudarme a prepararme para el examen de actuación. Me citaba en su casa a solas y comenzaba a hacerme “ejercicios emocionales” que implicaban tocar todo mi cuerpo a modo de masaje, que él justificaba como parte del ejercicio. Yo siempre me sentí incomoda y agredida, y se lo hacía saber evitando los “tactos” que a mí no me gustaban. Él comenzaba a agredirme diciéndome que era incapaz, que yo jamás sería buena actriz ni podría entrar a la carrera porque no me dejaba”.

Eugenia*, entonces de 17 años. Alumna de Felipe Oliva en la UVM y actriz de “Nosotros Hacemos Teatro” en el Teatro Enrique Lizalde, del que Oliva era Director.

  1. Recurrir sistemáticamente a episodios de autocompasión relacionados, entre otras cosas, con una supuesta violación y -al igual que Sergio Andrade- con la supuesta pobreza que vivió de niño, para despertar lástima y empatía.

“En una de sus clases nos contó que a él lo habían violado cuando era chiquito, que había sido muy pobre, que un día en su cumpleaños su mamá no tuvo dinero para comprarle un pastel y que eso había sido muy duro para él. También nos contó que cuando entró a estudiar a la ENAT tuvo que trabajar como mesero de la cafetería y que por ello fue blanco de bullying, que todos lo hacían menos y se burlaban de él. Con todas estas historias, en mi grupo quedamos conmovidos”.

Ana Margarita*, entonces de 20 años. Alumna de Felipe Oliva, entonces Director y docente de la carrera de actuación en la Universidad de Londres.

  1. Extorsiones sustentadas en supuestos pactos de confianza a través de los cuales Felipe Oliva y Mariana López Brito obtenían información personal y familiar delicada que después utilizaban para vulnerar y someter sicológicamente a las jóvenes.

“Felipe Oliva me pidió información sobre mi familia y relaciones interpersonales que utilizó, ahora lo sé, para vulnerarme. Por ejemplo, en este ensayo comenzó hablándome sobre mis carencias personales, como estudiante y después profesionales. Me dijo cosas como que la única opción que tenía era hacerle caso y confiar en él porque eso me haría actriz. En los ensayos se vivían regaños de más de 1 hora en los que se utilizaban frases de menosprecio, groserías e información personal para dañar a la/el otro, y con esto lograr un estado supuestamente ideal para el trabajo”.

Yolanda*, entonces de 18 años. Alumna de Felipe Oliva, entonces Director y docente de la carrera de actuación en la Universidad de Londres. También actriz de “Nosotros Hacemos Teatro” en el Teatro Enrique Lizalde, del que Oliva era Director.

“Llegué a contarle (a Mariana) dos cosas tremendamente personales y en poco tiempo Felipe ya estaba enterado de todo; por supuesto lo utilizaba como arma para continuar con sus amenazas, manipulaciones y abusos de todo tipo”.

Fabiola*, entonces 23 años. Actriz y asistente en “Nosotros Hacemos Teatro”.

  1. Intentos de quebrarlas emocionalmente durante supuestos “ensayos” a solas, en los que les pedía que evocaran momentos dolorosos de su vida con el pretexto de “trabajar al personaje”, y así vulnerarlas en preparación para la agresión sexual.

“Me pidió que me relajara y confiara todo el tiempo en él, que haría un trabajo doloroso pero que me ayudaría a sacar mis emociones, entonces comenzó a tocar distintas partes de mi cuerpo presionando con fuerza como haciendo un masaje. Me pedía que hablara de la ausencia de mi padre y me preguntaba cosas como si me dolía haber estado sola siempre, mientras seguía presionando. Después de presionar en mis brazos y hombros, quiso tocar mis piernas y me pidió que me quitara el pantalón y la blusa, a lo que yo me negué. Él ante esto reaccionó violentamente y comenzó a decirme que no entendía nada y que si no confiaba (en él) nunca iba a ser buena actriz”.

Yolanda*

  1. Asegurar que los tocamientos, desnudos, besos forzados y las violaciones a que Oliva sometía a las estudiantes eran un ejercicio importante para crecer como actrices y como mujeres.

“Comencé a llorar nuevamente como ese día y él sólo repetía que lo hacía por mi bien, para que yo creciera y me convirtiera en una gran actriz, que había muchas cosas que no entendía, pero las entendería después, todo esto mientras me llevaba con forcejeos a mi recámara, intentó taparme la boca pero yo no podía gritar, estaba trabada en llanto”.

“Me penetró varias veces y me tapó la boca porque grité al sentir el dolor, quité su mano y le dije que no quería, que me dolía mucho, estúpidamente empezó a decir que me amaba y que ya era su actriz y una mujer. Sentí que iba a desmayarme y sólo recuerdo que empecé a susurrar cosas sin sentido…”

Yolanda*

“Un día me dijo que tenía que hacerlo o me despediría del teatro y de su compañía, yo llena de miedo comencé a llorar y él me empezó a besar, yo me quise quitar pero comenzó a ejercer más fuerza, hasta que me condujo jalándome y violentándome físicamente a su habitación, se bajó los pantalones y abusó sexualmente de mí. Yo me quedé paralizada, perpleja, sin saber qué hacer, me fui y se despidió diciéndome que ahora creía que yo podría ser apta para estar en un escenario”.

Eugenia*, entonces de 17 años. Alumna de Felipe Oliva en la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la UVM. También actriz en el Teatro Enrique Lizalde, del que Oliva era Director.

  1. Hacer burla y escarnio de quienes se resistían a los abusos sexuales disfrazados de actuación.

“Durante una función a mí y a otra compañera actriz, Felipe Oliva nos tocó los senos y nos besó en la boca. Esta acción no era parte del marcaje de la obra. Al término de la función mi compañera y yo expresamos nuestra incomodidad con lo ocurrido, a lo que Felipe y Mariana respondieron con burlas y cuestionamientos a nuestra capacidad histriónica y moralidad excesiva. Después de mofarse un largo rato, (Oliva) argumentó que no podía asegurar que no lo volvería a hacer, ya que cuando él estaba en estado de representación, era poseído por el espíritu del personaje y accionaba de acuerdo al instinto sexual del mismo”.

Teresa*. Actriz y asistente en proyectos de la asociación “Nosotros hacemos Teatro” en el Teatro Enrique Lizalde.

7. Adoptando los papeles de padre protector o novio celoso para perpetrar las agresiones.

(ejemplos omitidos a petición de las denunciantes)

8. Humillaciones y burlas constantes en lo relacionado con el desempeño profesional, preparación académica y apariencia física de las sobrevivientes con el objetivo de vulnerar su autoestima y facilitar el sometimiento.

“Otro caso que llamó mi atención, fue el de una de sus asistentes, una chica de más o menos 32 años a quien trataba de manera denigrante, la hacía avergonzarse de su apariencia física y dudar de su inteligencia. Con el paso del tiempo, vi a esta chica perder la autoestima y enajenarse hasta considerar a Felipe un maestro sabio y generoso.

En cuanto a agresiones en contra de mi persona, durante 4 años recibí burlas recurrentes acerca de mi preparación como actriz y mis aspiraciones profesionales, alimentaba mis inseguridades profesionales y personales”.

Teresa*. Entonces de 20 años. Actriz y asistente en proyectos de la asociación “Nosotros Hacemos Teatro” en el Teatro Enrique Lizalde.

“Fue un infierno para mí haber trabajado en la compañía, aún lo recuerdo, él siempre burlándose de los demás, minimizando el trabajo ajeno y exaltando el suyo, siempre buscaba la ocasión de burlarse de mí, que no sabía hablar, que no sabía hacer las cosas, diciéndome que no iba a encontrar mejor trabajo que el que tenía, tontamente lo creí. Cada día que pasaba me sentía una extraña, se burlaba de mi peso, que si me maquillaba, que era una desarreglada etc. Hubo un día que el teatro se encontraba vacío, me culpó de que en aquella función no hubo audiencia, cada día me sentía más deprimida”.

Mónica*, entonces 18 años. Asistente de la compañía “Nosotros Hacemos Teatro” en el Teatro Enrique Lizalde.

“Tú no eres nada sin mi”, “Yo te he dado todo, mi confianza y mi amor”, “Conmigo serás la mejor actriz del medio”.

Felipe Oliva a Eugenia*

9. Crear en ellas la ilusión de que la compañía teatral “Nosotros Hacemos Teatro” era una familia a la que le debían lealtad, y fuera de la cual estaban solas y vulnerables.

“…en el momento en que se enteró de toda la situación (la denuncia de sus abusos), (Felipe) me llamó para manipularme y amenazarme con que si yo había hecho o dicho algo estaba destruyendo su vida y sería culpable. Dijo que todo podía quedar como un error y que yo negara todo para seguir con mi trabajo normal y que nada pasaría. Que así ellos seguirían siendo mi familia y si no, yo me quedaría totalmente sola, porque me juzgarían, no me creerían, y quedaría expuesta frente a todo el medio”.

Yolanda*

“Felipe Oliva me ofreció un personaje en una de sus obras, yo deseaba hacer teatro y él me manipuló diciéndome que me daría la “oportunidad” para actuar profesionalmente, y que por tal razón yo debía estar muy agradecida con él y que le debía la máxima lealtad”.

Eugenia*

10. Generando en sus espacios de poder un clima de alienación en el que, quien se atrevía a denunciar los abusos, era hostigada y aislada por las y los integrantes del clan, acusándola de traición.

“Cuando empezó el semestre me enteré que aquella niña era Ana Margarita*. Se notaba que en el grupo no la querían por haber denunciado. Fabiola*, que también era mi alumna, defendía a capa y espada a Felipe, llegó a pedirme que reprobara a Ana Margarita*, que le hiciera la vida difícil, que me lo pedía en nombre de Felipe…nunca lo hice”. “Nunca más volví a saber de Felipe, supe que me consideraba una traidora”.

Tania*. Alumna de Felipe Oliva a los 18 años. Posteriormente docente de la UDL.

“(encarar junto con ella a Oliva por los abusos) sólo fue una simulación, posterior a ello (Mariana) se encargó de joderme la vida al igual que Felipe Oliva, me perseguía, me buscaba todo el tiempo, empezó a tener actitudes nefastas en el trabajo, ya que compartíamos escena”.

Eugenia*

 11. Amenazándolas sistemáticamente con arruinar su carrera en el teatro si lo desobedecían o “traicionaban”.

“Así durante dos años viví gran cantidad de violencias sexuales, que iban desde los besos sin consentimiento hasta la violación. Yo creía que debía quedarme callada por que estaba llena de miedo y él me amenazaba constantemente diciéndome: “Si te vas de mi obra me encargaré de destruirte”, “Si te vas me encargaré de destruir tu pequeña carrera que apenas estás haciendo”. “Todo el medio del teatro sabrá que eres una buena para nada y nadie te dará trabajo”.

Eugenia*

12. Sosteniendo al exterior, como lo hacen infinidad de agresores sexuales, una imagen pública de bondad, humildad y generosidad en la cual apoyarse para deslegitimar cualquier denuncia en su contra.

13. Aislándolas de su entorno familiar y social con el pretexto de la entrega absoluta que debían tener hacia la profesión si deseaban “ser alguien” en el ámbito teatral.

“Luego te empieza a decir que estás sola, que tu familia no te quiere y que no puedes hacer más que refugiarte en el arte (y tú lo crees, yo lo creí por un tiempo) y entonces te empiezas a aislar de la gente que tienes alrededor y le dedicas tu vida a ese lugar, comienza a meterse en tu vida privada y pasa algo muy extraño: empiezas a tener miedo; miedo de hacer las cosas mal, miedo de hablar, miedo de ver cosas y atreverse a decirlas, miedo de estar equivocada…”

Sabrina*. Actriz en la compañía “Nosotros hacemos Teatro”, dirigida por Felipe Oliva y Mariana Brito.

Creo que por al menos 5 años (Mariana) fue la única amiga cercana que tuve. ¿Y cómo no iba a ser así, si prácticamente no tenía relación alguna con el entorno exterior?

Fabiola*

Cada estrategia era un hilo con que Felipe Oliva y Mariana López Brito tejían la red en la que inmovilizaban emocional y sicológicamente a las sobrevivientes como lo hacen los arácnidos con sus presas de caza.

“Así que decidí callarme, asumirlo, renunciar a mi libertad, a mi voluntad, a mi libre albedrío, a mi salud física, mental y emocional, decidí renunciar a mí y callarme. Vivir con culpa, con un nudo en la garganta, con mentiras, omitiendo mis pensamientos y emociones”.

Yolanda* 

“Me atrapó la mente”. “Me atrapó la mente”. “Yo ya no tenía voluntad”. “Se apoderó de nuestra mente y criterio. Actuábamos solamente por instinto y temor”.

Testimonios de sobrevivientes de Sergio Andrade

Igual de importantes eran los hilos invisibles con que se tejían las mordazas de las y los testigos. Así, aunque los abusos fueran un secreto a voces, nadie se atrevía a denunciarlos.

“Todxs veíamos pero nadie decía nada, todxs sospechaban de lo que no veían pero no decían nada, todxs sabíamos que era una injusticia pero habíamos firmado un contrato con la sumisión, la falta de voluntad y el silencio, todxs nos creíamos menos, incapaces, faltos de objetividad. Todxs minimizábamos cada situación para no enfrentar la realidad”.

Yolanda* 

La familia López-Brito

“Conocí a Felipe Oliva Alvarado, Bertha Mariana López Brito, Willebaldo López y Joana Brito hace más de una década. Hoy puedo decir que fui víctima de acoso y abuso psicológico, emocional y moral por parte de los tres últimos. A esto se suma el abuso sexual por parte de Oliva Alvarado”.

Fabiola*

Willebaldo López

“Mariana le solicitaba (a Felipe) de todas las formas posibles que por favor montara obras de su papá o le diera espacio en la cartelera o para ensayos porque si no iba a recaer en “su problema”: Willebaldo López tiene problemas de alcoholismo severos, y si no está trabajando se deprime y recae. No estoy muy cierta, pero creo que éste fue el pretexto del que se colgó Felipe para correrlo de la Universidad de Londres a los seis meses de haberlo contratado.

La manera en la que Felipe parecía controlar a Mariana era dándole trabajo -o al menos regalías- por las obras de su papá. La manera de Mariana de controlar a Felipe era casi la misma, puesto que sin la ayuda del “suegro” no habrían tenido la posibilidad de convencer a Rascón Banda (casi en el lecho de muerte) de que les diera un contrato de arrendamiento del teatro, entonces Coyoacán, a fin de tener una sede (un coto para sus perversiones, más bien) para Nosotros Hacemos Teatro y poder montar sus obras –y las de Willebaldo”.

Fabiola*

Varios integrantes de la SOGEM cuestionaron el controvertido proceso a través del cual Willebaldo López fue designado Presidente Interino del Comité de Vigilancia de la SOGEM el pasado 28 de junio:

“Sí, estamos hablando de algo muy podrido dentro de los muros de la SOGEM, negado al juicio de sus demás socios, oculto al escrutinio de lo legal y a la discusión de todos. Pues no solo se trata de Conflicto de intereses, eso es bastante obvio como su solución es racionalmente sencilla y practica, iniciar el separo del suegro de Felipe Oliva Alvarado y padre de Mariana Brito (ambos pareja y socios de Nosotros hacemos Teatro A.C.) Willebaldo López; mientras el conflicto legal se resuelve de su familia directa ante la Ley. Pero aquí no sucedió eso; Willebaldo López, en un ataque de ira, defendió su orden del día, mientras sus adeptos increpaban sin descanso sobre aquellos que señalaban tal abuso. La violencia prevaleció y Willebaldo pasó a ocupar la presidencia de Vigilancia” (sic).

Javier Tovarich

La ira de Willebaldo ya había quedado registrada en video el día del escrache en el teatro Enrique Elizalde, cuando embistió a gritos a las denunciantes de Felipe Oliva, intentando expulsarlas del teatro mientras les gritaba “¡Fuera de aquí!” “¡Soy tu padre!”.

Mariana López Brito

Varios de los testimonios detallan cuál era el papel que jugaba dentro de “Nosotros Hacemos Teatro” Mariana López Brito, señalada como cómplice de Oliva por todas las denunciantes: sostener al interior la dinámica del silencio frente a los abusos y al exterior la apariencia de normalidad.

“Así que si Felipe agredía, violentaba y denigraba a las actrices, alumnos, trabajadores (hombres o mujeres) que trabajaran para SU compañía, siempre estaba la contraparte: Mariana para escuchar, para entender, para mediar, para ofrecer su amistad y apoyo. Al final, después de los trancazos y vejaciones siempre había una palabra dulce y “sincera” de “Marianita” para que todo se calmara y volviera a la “normalidad”.

Varias veces fui testigo de cómo Mariana, a sabiendas de que Felipe estaba abusando de otras de las actrices jóvenes o mujeres cercanas, porque me lo decía, las trataba como una “buena madre” o la “productora comprensiva” que intercedería para que Felipe “no se enojara más”.

Cuando quise decirle a Mariana lo que verdaderamente pasaba con Felipe y el daño que estaba causando, lo único que argumentó fue que ella “prefería no confirmar ninguna de sus sospechas”, que “allá él” y que “seguramente Felipe estaba enfermo y ni se daba cuenta del daño que causaba”.

Fabiola*

“Mariana Brito se encargaba de hacerme llamadas diarias, invitarme a comer constantemente, mostrarme todo el tiempo una sonrisa, aun sabiendo que yo estaba siendo abusada sexualmente por su concubino. De hecho en algún momento, dada la confianza que le tenía a Mariana, me llegué a acercar a ella para pedirle ayuda, y ella hizo algo muy estratégico: se “alió” conmigo, y lo pongo entre comillas porque, por supuesto, esto formaba parte de sus estrategias para seguirme manteniendo ahí”.

“Felipe Oliva usó el teatro como estrategia para retener, manipular y violentar, pero además contaba con alguien muy importante para triangular perfectamente sus acciones denigrantes y pusilánimes, está persona es Mariana Brito, ella siendo fiel cómplice y aliada de Felipe Oliva jugaba un rol muy importante dentro de varias y me atrevería a decir dentro de todas las historias de abuso sexual y violación que conozco, en donde no sólo Felipe Oliva es protagonista como victimario sino también su propia concubina Mariana Brito.

Eugenia*

El via crucis de la denuncia para las sobrevivientes

La SOGEM

Ésta fue la respuesta que la SOGEM hizo llegar a La Casa Mandarina, organización que está brindando acompañamiento legal a las denunciantes, con respecto al escrache en el Teatro Enrique Lizalde (propiedad de la SOGEM), donde las sobrevivientes refirieron haber vivido violaciones y abusos sexuales durante años a manos de Felipe Oliva:

Respuesta SOGEM - LCM

Lo que la Presidenta del Consejo Directivo omitió mencionar fue que le habían rescindido el contrato a “Nosotros Hacemos Teatro” para otorgárselo a Mariana López Brito, fundadora de dicha asociación junto con Oliva e hija de Willebaldo López, lo que de inmediato fue denunciado públicamente por diversas personalidades del medio teatral a través de un comunicado en el diario La Jornada:

LA JORNADA

La dramaturga Estela Leñero, por su parte, hizo llegar el siguiente escrito a La Casa Mandarina y a La que Arde denunciando las condiciones en que se dieron los hechos, señalando, entre otras cosas:

“Durante un mes SOGEM guardó silencio y se le insistió al Consejo directivo de SOGEM que no dijeran nada. Pero las protestas de indignación y justicia en la redes sociales, el escrache realizado en el teatro, y la carta enviada a la Presidenta por parte de Casa Mandarina, los obligó a pronunciarse y emitieron un desplegado donde decían que no era de su competencia, que se deslindaban de lo acontecido y que se había rescindido el contrato de arrendamiento a este grupo (aunque durante muchos años se señaló que era una adjudicación comodato a esta asociación sin haber mediado licitación o convocatoria pública alguna para otorgarle un teatro que es de la SOGEM)”.

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“Nosotros indignados señalábamos que cómo era posible que estuvieran preocupados y quisieran proteger las instalaciones y no a las mujeres que en sus instalaciones vivieron esta violencia”. Estela Leñero (Willebaldo López segundo de izq. a der.)

Posteriormente se generó una petición en Change.org exigiendo claridad y ética a las autoridades de la SOGEM que, entre otras cosas, señala:

“La actitud de SOGEM fue un gran silencio cómplice por casi un mes, siendo que el sujeto y su grupo ocupan el Teatro Enrique Lizalde -antes Teatro Coyoacán- de la SOGEM desde hace más de 8 años. Hasta el momento el teatro sigue en manos de la familia política de Felipe Oliva, tal pareciera que se le protege a éste, por ser yerno de Willebaldo Lopez, Presidente interino del Comité de Vigilancia del Consejo Directivo de la SOGEM y pareja sentimental de su hija, Mariana Brito. Felipe Oliva y Mariana Brito son los fundadores desde hace 17 años de la Asociación “Nosotros hacemos teatro” y,  juntos,  han producido todos los espectáculos que se han  presentado en dicho teatro”.

Una lógica matemática de ábaco sugeriría que la maniobra de retirarle a Felipe Oliva la gestión del teatro Enrique Lizalde (pero no su membresía en la SOGEM) para dársela a Mariana López Brito, su pareja sentimental (señalada además por las denunciantes como su cómplice) e hija de Willebaldo López, se aproxima peligrosamente a un tono de burla.

CLAN OLIVA LOPEZ BRITO

La Universidad del Valle de México

“Conocí a Felipe Oliva en 1998, cuando cursaba el primer semestre de la carrera de Diseño Gráfico en la Universidad del Valle de México, él impartía la clase de Historia del Arte o Apreciación Artística. Ya en el año 2000, cuando yo seguía haciendo trabajos gratuitos para su compañía, volvieron sus ganas de tener algo conmigo e intentó besarme, lo aventé, reclamé. Y en ese momento su manera de vengarse fue a través de mis calificaciones, en ese entonces él volvió a ser mi maestro, y yo ya tenía novio, eso lo puso furioso, me reclamó e intentó reprobarme, me quejé, le dije que no era justo y que si él hacía eso yo me quejaría ante las autoridades de la UVM, y sólo así cambió mi calificación.

En la evaluación docente que hace la Universidad al término de cada semestre expresé mi inconformidad, escribí que el maestro tomaba asuntos personales para evaluar. Nunca se hizo caso a mi queja”.

Tania*

La respuesta por parte de la UVM después del escrache no fue menos sorprendente. A través de su página web:

uvm

 …y de su vocera Sophie Anaya en el minuto 5:45 de este reportaje, aseguró no tener registro alguno de que Felipe Oliva hubiese sido docente de la UVM, deslegitimando así de un plumazo los testimonios de las denunciantes y los abusos de los que fueron objeto en sus instalaciones. Ante tal respuesta, la reportera Arlette Carreño se dio a la tarea de buscar pruebas que contribuyeran a refrescar la memoria de las autoridades de la UVM …y sus cuestionables métodos de registro. Después los hizo públicos a través de este reportaje.

Al parecer lo de extraviar registros de denuncias relacionadas con los abusos de Felipe Oliva no era la primera vez que les sucedía:

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La respuesta de la UVM al comunicado que La Casa Mandarina le hizo llegar en relación con el particular llegó 8 días y varias llamadas después, diciendo que siempre sí habían buscado bien y que Felipe Oliva siempre sí había sido docente en su universidad. Asimismo comunicaron a esta organización que presuntamente en agosto de 2016 entrará en vigor el Protocolo de Prevención, Manejo y Atención de Situaciones de Acoso Sexual.

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La Universidad de Londres

Ana Margarita* refiere en su testimonio que cuando denunció ante Oscar Rodríguez Gómez Daza, Director del Corporativo Universidad de Londres, los abusos que Felipe Oliva ejerció en su contra, la respuesta de éste fue que, dado que era muy risueña, era ella quien debía revisar la actitud que tenía hacia sus maestros.

También presentó su denuncia ante Elizabeth Torres, representante de Recursos Humanos de la UDL, y refiere que en respuesta se le prohibió a Oliva reunirse a solas con alumnas en su oficina.

Como consecuencia de su denuncia, además, Ana Margarita* fue objeto de una ola de violencia y revictimización -presuntamente orquestada por maestrxs allegadxs a Willebaldo López y Mariana López Brito- que pretendía encubrir a Oliva y expulsarla a ella de la UDL.

“Por supuesto que tanto Mariana como Willebaldo López se enteraron, ya que maestros y alumnos amigos de ellos se encargaron de difundirlo para defenderlo ya que exigían que fuera a mí a quien se sacara de la escuela y no a él”.

Ana Margarita*

Las denunciantes refieren que, cuando a la de Ana Margarita* se sumó la denuncia de un alumno por los abusos que Oliva cometía en contra de otra alumna, éste finalmente fue orillado a renunciar.

Después del escrache, haciendo patente que en su momento las alumnas agredidas por Oliva fueron ignoradas y silenciadas por las autoridades de esta universidaduna de las docentes de la Universidad de Londres presentó su renuncia ante el silencio por parte de la Universidad, señalando, entre otras cosas:

“Es una pena que teniendo información suficiente, y una clara disposición de las denunciantes, ex alumnas de esta institución, para proporcionar a ustedes los datos necesarios al respecto, se haya optado por el silencio. Hasta el momento existen 22 casos de mujeres que sufrieron violencia sexual así como tres hombres que también fueron violentados por Felipe Oliva. Hay seis denuncias penales interpuestas en la Fiscalía Central de Delitos Sexuales de la PGJCDMX y el caso esta siendo catalogado como serial”.

Reescribiendo el guión de la historia

¿Cuántos clanes Oliva-López Brito existen actualmente operando en el teatro mexicano? ¿Deberán pasar otros 18 años para que salgan a la luz?

¿Por qué está jugando la SOGEM, una institución con influencia capital en la esfera literaria de nuestro país, un papel que contribuye a silenciar los abusos que durante años se perpetraron en su teatro, en lugar de lanzar a la sociedad mexicana el mensaje claro y contundente de que no albergará más violadores, encubridoras, ni clanes de explotación sexual/laboral en ninguno de sus recintos?

¿A qué debemos el silencio de la UDL? ¿Está dispuesta esta institución a jugar el papel de cómplice de este violador serial? ¿Seguirá haciendo el Director Oscar Rodríguez Gómez Daza responsables a las alumnas de los abusos sexuales que denuncien por parte de sus docentes? ¿Tiene interés alguno en echar mano de todos los recursos a su alcance para prevenir en lo posible que algún otro Felipe Oliva se cuele en su planta docente? ¿En ese caso, quién proporcionará herramientas a las jóvenes alumnas para que lo(s) denuncien a las autoridades universitarias a la primera señal? ¿Quién les hablará sobre este tipo de abusos para prevenirlas en el futuro, dado que para varias de sus ex alumnas el daño ya está hecho?

UDL               UDL2

¿Y las mentiras y posteriores rectificaciones de la UVM?

¿Qué mensaje están transmitiendo, en mayor o menor grado, estas instituciones a la sociedad y, sobre todo, a la juventud con sus posturas de encubrimiento? ¿Que el abuso sexual en los ámbitos formativos -o en cualquier otro- es un tema que debe ser silenciado? ¿Que los violadores son bienvenidos en sus espacios?

¿Estamos hablando de instituciones formativas con una responsabilidad social, o de un tablero de ajedrez donde las fichas se mueven según los intereses de poder de quienes las manejan?

¿Qué vergonzosos hilos mueven las dinámicas de poder dentro de instituciones que deberían estar protegiendo los derechos de sus alumnas y actrices?

Ciertamente no estamos dispuestas a esperar sentadas sus respuestas.

Ni nuestros cuerpos ni nuestras vidas son peones de sus tableros de ajedrez. Estamos hartas. Y estamos dispuestas a enfrentar sus mafias, su misoginia y sus hipocresías juntas, de la mano.

Por eso el escrache del 29 de mayo en el Teatro Enrique Lizalde marcó un punto de quiebre en las dinámicas deshumanizantes que le impone un sistema misógino a las mujeres que viven y/o denuncian las violencias machistas. Juntas aprendimos que aunque nuestro grito en sus teatros (a diferencia de sus violadores) les incomode, es igual de digno y empoderador que las dinámicas de denuncia “políticamente correctas”. Aprendimos que gritando juntas el silencio se rompe más fuerte, de maneras irreversibles.

Aprendimos que tomadas de la mano transformamos caminos de denuncia que serían sórdidos y desoladores en cauces luminosos y esperanzadores. Y así, juntas, estamos reescribiendo el guión de la historia.

Y ya nadie podrá detenernos.

*

*A petición de las denunciantes, sus nombres reales fueron omitidos para propósitos de este reportaje.

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2 comments

  1. Gracias por evidenciar estas conductas que por desgracia no son una excepción en el ambiente teatral y de otras artes como la danza. Me reconozco en sus testimonios, les creo cada palabra.
    Cuando tenía 11 años mi mamá me presionó para “aprovechar” una oportunidad de atuar con actores profesionales en una obra (eso decía ella) conocía al director él me había visto, la obra se ensayaba en el lugar de trabajo de mi mamá, ella no tenía con quien dejarme y él decidió “darme la oportunidad”, constantemente me humillaba diciendome que no podía hacerlo que me faltaba algo, que tenía que besarlo (como de broma pero era desconcertante el tenía como 60 años y yo 11) y una vez me dijo que “el problema era que yo era virgen” ahora puedo ponerle nombre él me acosó sexualmente cuando yo era una niña.

  2. Gracias por hacer este reportaje tan amplio sobre el tema, nunca más el silencio, ojalá más victimas de este violador se atrevan a hablar ya no están solas, están en el teatro pero también en las escuelas y en la propia casa, señalamiento a quienes encubren los abusos y violaciones ¡cómplices!

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