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Certámenes de belleza para niñas en República Dominicana: cosificación disfrazada de “valores familiares”. Por Raquel Rosario Sánchez

La ambición de Esmeralda es convertirse en pulpo o en fotógrafa”, reza un gif que circula por internet. Yo no estoy en posición de juzgar a nadie porque, cuando era chiquita, yo quería ser Ingeniera química (“para fabricar muchos brillalabios”). También me interesaban la gimnasia rítmica y el derecho internacional. “De grande” yo quería ser todo eso, al mismo tiempo. Todas estas ambiciones son completamente normales en la mente de una niña.

Lo que no es normal es que Esmeralda tenga pestañas postizas, un peinado elaborado con mucha laca y se presente ante un jurado de gente extraña y adulta que la juzgará, literalmente, dependiendo qué tan “bonita” la considere. El reconocimiento de “la más bonita” solo dura un año, por lo que, de obtenerlo, luego de que pase “su reinado”, alguien tendrá que explicarle a la niña en cuestión que ya no es la más bonita. Me pregunto, ¿qué consecuencias tendrán estas dinámicas en el desarrollo emocional, sicológico y cognitivo de las niñas?

Entre las citas que arroja en Google la búsqueda ‘child beauty pageant gif’ (gifs de concurso de belleza para niñas) se encuentra la de una niña que expresa “Yo no quiero hacer amigas. Yo solo quiero que me den el dinero y voy a estar bien”. Otra niña mira a la cámara y declara “A mí no me importa este concurso, yo lo que quiero es pizza” y una niña llamada Vivi-Anne dice “A mí ni me gusta bailar. Yo solo estoy aquí porque mi mamá me dijo que me iba a comprar tacos”. Una chica llamada Eden dice que ella quiere ser Miss América, presidenta y también ganar un Oscar antes de tener 20 años “porque después de los 20 va a estar muy vieja” mientras que otra niña más dice entre llantos y pestañas postizas: “Mami, estás haciendo que parezca una puta”.

Estamos hablando, claro está, de los certámenes de belleza para niñas. El fenómeno es controversial por muchas razones. Una de las razones es que tratan a las niñas como si fuesen adultas. En este video, por ejemplo, una entrenadora exhorta a las niñas a que “dejen las niñerías, que tenemos que hablar de negocios”, aparentemente olvidando que su audiencia está compuesta de niñas, algunas de las cuales no parecen llegar ni a los 4 años.

En otro video la entrenadora habla sobre lo importante que es que las niñas se pongan un spray de colágeno en la cara porque esto las ayudará “a no tener arrugas” luego de pasarse el día entero sonriendo y también a verse “jóvenes, frescas y bellas” por más tiempo que las demás competidoras (que, ojo, también son niñas). Para participar en estos concursos las niñas “tienen que tener un buen cuerpo, incluso las que tienen 5 años” y obviamente, deben ponerse a dieta.

Supongo que algunas personas ya han visto, ojalá que con repulsión, los videos de niñas que participan en concursos de belleza con la cara llena de maquillaje, peinados elaborados y vestidos apretados, rebelándose contra su mamá y su papá y huyéndole a las cámaras de los reality shows que las filman. Son videos verdaderamente espeluznantes. Un ejemplo sería éste, del exitoso reality show estadounidense “Toddlers and Tiaras” (Niñitas y tiaras), en el que una niña no puede más con la presión colocada en sus pequeños hombros para competir en un concurso de belleza. La niña dice lo siguiente ante las preguntas que le hace una entrevistadora que se encuentra fuera de foco:
(Ojo: estoy transcribiendo las palabras de una niña que habla sollozando, así que las trabas lingüísticas son de ella, por su estado de frustración y ansiedad, pero la responsabilidad de haber puesto a niñas como ella en esta posición es de las sociedades patriarcales y capitalistas que lo incentivan).

Entrevistadora: “¿Tú eres bella?”

Niña: “Sí, yo soy bella (con una gran sonrisa fingida). …tú dijiste que… si yo era bella y yo soy bella siempre”.
Entrevistadora: “¿Quién dijo qué?”

Niña (llorando): “Tú me preguntaste que si yo era bella y yo siempre soy… y yo iba a decir…. Mami, ella piensa que yo no soy bella… y yo siempre soy bella”.

La niña termina corriendo por todo el salón donde se realiza el concurso de belleza, mientras su mamá y su papá intentan, supuestamente, calmarla, diciéndole que “tiene que prepararse mentalmente para subir al escenario”, cuando resulta bastante obvio que lo último que esa niña quiere es estar en ese concurso.

 

“Sí, pero eso son cuentos de terror de los gringos, que siempre andan inventando anormalidades”, podría argumentar alguna lectora. “Eso de rociar niñas chiquitas con spray bronceador no es algo que se haría en America Latina”. ¡No me diga!

El 27 de junio del presente año salió publicado un artículo titulado “My little princess resaltará valores familiares” en el periódico dominicano El Nacional. El artículo es sobre un nuevo concurso de belleza para niñas (hay muchos más) al que, tanto la escritora del artículo como la organizadora del concurso, intentan presentar como un evento libre de cosificación de niñas. Dice el artículo: “Mucho se han criticado los certámenes de belleza infantil, al igual que otros concursos dirigidos a los pequeños, por considerarse dañinos para su formación. Estas críticas podrían ser la motivación para el surgimiento de My Little Princess, un certamen con características diferentes y en el que sus organizadores resaltan que se basan en pilares, y uno de los principales son los valores familiares”.

El artículo menciona que en todas las actividades de este concurso “deben participar los padres o tutores”. Esto lo presentan como si fuese una innovación cuando, cabe resaltar, esto es simplemente un requisito legal porque cualquier actividad que involucre a una menor de edad debe contar con el consentimiento de sus padres, madres o tutores legales. De no ser así, sería ilegal.

La directora de Producciones Saroma, compañía que organiza el concurso, explica que “No se trata de hacer que las niñas se vean adultas o, en buen dominicano, que se vean como mujercitas. Buscamos promover el trabajo en equipo, la disciplina”. También dice que en el concurso se trabajará “la seguridad, la belleza interior” y las “aptitudes” de las niñas. “Entendemos que trabajar con niñas es muy delicado, así que estamos conformando un equipo de profesionales para garantía, tanto de los padres como para el equipo completo, además como parte de nuestra política organizacional, todas las candidatas recibirán premios, gracias a los patrocinadores del evento”, agregó.

¿Y cómo se trabajará esta disciplina y el valor del “trabajo en equipo” en las niñas que participen? Pues poniéndolas a modelar y enseñándoles a posar frente a una cámara. Se supone que desarrollar el valor del trabajo en equipo sería beneficioso para los niños también, pero no existen concursos donde se incentive su “seguridad, belleza interior” y sus aptitudes mediante concursos de belleza. ¿Por qué? Porque a las mujeres las socializan para que encuentren su valor en la mirada masculina; una mirada dictada por los parámetros de belleza establecidos por hombres en posiciones de poder. Mientras que a los hombres los socializan para tener seguridad en sí mismos. De niños, a ellos les enseñan a manejar su mundo circundante trepando arboles; mientras que a las niñas les enseñan que no pueden trepar arboles porque eso les ensuciaría el vestido, y su función es estar siempre limpias y bonitas.

Continua el artículo de El Nacional “las niñas con edades comprendidas entre los cinco y 12 años de edad podrán participar en diferentes categorías y recibirán clases y entrenamientos que incluirán: pasarela y modelaje, etiqueta y protocolo, cultura general, poses para fotografía, además de participar en excursiones y diferentes eventos”. Es decir que estamos hablando de un concurso de belleza, simple y llanamente, solo que este concurso de belleza busca escapar de las críticas que reciben los concursos de belleza para niñas, presentándose ante la sociedad como algo que no es. Similar a una niña a quien un grupo de adultos insta a que pose ante las cámaras como si fuese mucho mayor.

Un escrito en la página Consultor de Moda se titula “My Little Princess RD: Un concurso infantil que ¡Promete!” y explica el concurso de la siguiente manera: “Motivados en promover la sana competencia, y con la intención de convertirse en el primer eslabón para aquellas niñas que quieran a temprana edad dedicarse al mundo de la pasarela y el modelaje en general, Producciones Saroma anunció la primera versión de My Little Princess República Dominicana”.

¿Necesita la Republica Dominicana incentivar competencia entre niñas de esta manera? Aunque el concurso se presente como “solo para niñas que quieran dedicarse al modelaje”, ¿deberíamos incentivar concursos que enfocan toda la atención de las niñas en su cuerpo y en cómo las demás personas perciben su cuerpo?

Y es que My Little Princess Republica Dominicana no está solo. Este concurso es solo el último que busca poner niñas chiquitas a competir las unas contra las otras… aunque My Little Princess intente ocultar este hecho en sus comunicados a la prensa.

Yo presiento que es posible que el equipo organizador del concurso esté plenamente consciente del rechazo que causan los concursos de belleza para niñas en un gran número de personas. También es posible que estén plenamente conscientes de que algunos países (como Francia recientemente) han prohibido los concursos de belleza para niñas. Entonces, intentan disfrazar el concurso para aparentar que no es un concurso de belleza para niñas, y el equipo organizador parece tener la esperanza de que la mayoría de las personas no se dé cuenta de que lo es.

Quizás sea hora de que países como los nuestros también se pregunten si necesitamos concursos de esta índole para niñas. En Francia, el Senado aprobó penalizar a los organizadores de estos certámenes con una pena de hasta dos años de prisión y una multa de 30.000 euros (40.000 dólares). Como explica este artículo, “la ley contra la hipersexualización de las menores contempla además prohibir la ropa de adultos en tamaño para niñas, como los sujetadores con relleno y los zapatos de tacón alto”. La autora del informe y ex Ministra de Deportes de Francia, Chantal Jouanno clamó “No permitamos que nuestras niñas crean desde una corta edad que solo valen por su apariencia”.

¿Necesita la Republica Dominicana poner niñas en bikinis diminutos, modelando en zapatos tacones “para niñas”?

¿Necesita la Republica Dominicana niñas con lápiz delineador de ojos buscando la aprobación externa de una jurado de gente adulta que la juzgue dependiendo de “qué tan bien” la niña se comporte según el patrón de feminidad definido por el patriarcado? Quizás la Republica Dominicana como país no necesite esto, pero el capitalismo como sistema de opresión global sí.

Mujer inyectando Botox a su hija, participante de “Toddlers and tiaras”, para “quitarle las arrugas”.

Escribí hace unos meses para el periódico dominicano El Caribe un artículo que incluía un análisis sobre el contexto del concurso internacional Miss Universo titulado “Peticiones sospechosas del Concurso Miss Republica Dominicana” en el que expresé que:

“Mientras más desciende la sintonía y más rechazo generan los concursos de belleza en el Norte Global, más exponencial se vuelve la industria en el Sur Global. Para poner las cosas en perspectiva, solo 85 países (de los 194 existentes) estarán “representados” en el certamen del 2017, en parte, porque muchos países reconocen que es un concurso absurdo. Mientras tanto, en la República Dominicana ya no es sólo el Miss Universo y el Miss Mundo: ahora podemos socializar a las niñas y mujeres a que compitan para ser juzgadas en el Miss Tierra, Miss Internacional y aparentemente algo que se llama el Miss Supranacional. También están: Miss Tourism Queen Internacional, Reina Hispanoamericana, Miss Continentes Unidos, Miss América Latina, Miss Caribe, Miss Ciudades Mundiales, Miss Globe International, Miss Global Teen, Miss Bikini Internacional, Miss Asia Pacífico, Interamérica Miss Leisure, Miss Turismo Mundial, y Miss Worldvision. Hablando claro, la cosificación de la mujer es un negocio extremadamente lucrativo en países como el nuestro”.

Entonces, dado todo lo anterior: ¿sería correcto decir que cosificar niñas es un valor familiar dominicano? Esto es lo que insinúa aquel artículo que ya mencionamos… Yo personalmente diría que, hasta la fecha, enseñarles a las niñas a obsesionarse con su apariencia sí es un valor familiar dominicano.

 

Jugando a la abogada del diablo yo diría que, en sus declaraciones, la organizadora del concurso Miss Little Princess estaba siendo simplemente honesta. Hasta el momento, en la Republica Dominicana sí socializamos a mitad de la población para que siempre estén conscientes de que el más alto honor que puede alcanzar una mujer es ser considerada la más hermosa entre todas las mujeres. Si las mujeres que más se adhieren a los patrones de belleza del patriarcado, y que compiten de manera activa por esa validación, terminan “casándose con la gloria” en el imaginario de nuestro país, ¿nos sorprende que el patriarcado capitalista busque inculcar estos preceptos en las adolescentes y en las niñas también?

Felicidades a quien redactó aquella noticia sobre el Miss Baby Pretty Princess Bella… o como sea que se llame ese nuevo concurso en el que se pone a niñas a competir las unas contra las otras por la aprobación de un jurado que le otorgará puntos dependiendo de cuál sea más bonit… perdón, dependiendo de cuál haya sido criada con más hambre de validación patriarc… perdón, dependiendo de cuál modele mejor en la pasarela, por tan acertado titular.

Por Raquel Rosario Sánchez

Escritora dominicana. Especialista en Estudios de la Mujer, Género y Sexualidad, luchando por la liberación de niñas y mujeres. Arde por el desmantelamiento del patriarcado en su totalidad, pero muy especialmente, arde con ansias por ver el fin de la violencia contra niñas y mujeres. Todas las violencias.

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